OpiniónHay que superar el insulto mutuo y a otros agentes políticos, sociales y económicos que caracterizan la campaña actual y los discursos del Presidente.PROFESOR ESCUELA DE ASUNTOS PÚBLICOS E INTERNACIONALES (SIPA) DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA, NUEVA YORK13.06.2026 23:30 Actualizado: 13.06.2026 23:30 La primera vuelta de la elección presidencial demostró la excelente organización del proceso electoral por parte de la Registraduría Nacional. El país eligió a los extremos del espectro político, sobre quienes votaremos en una semana en la segunda ronda.En el proceso posterior ha habido tres elementos negativos. El primero es la renuencia del presidente Gustavo Petro a reconocer los resultados, lo mismo que el candidato Iván Cepeda, quien finalmente los reconoció con una semana de rezago. Ha coincidido, además, con las acusaciones al Presidente por su intervención en el proceso electoral, injerencia que estaría en contra de las normas constitucionales y legales del país.El segundo es la falta de un debate público entre los dos candidatos, que ha sido siempre una característica de los procesos electorales en nuestro país y es esencial para la información de los ciudadanos sobre sus propuestas. Más aún, ninguno de los dos participó en los debates entre candidatos que tuvieron lugar antes de la primera vuelta.El tercero es el apoyo abierto del presidente de Estados Unidos a Abelardo de la Espriella, con la desafortunada complacencia que mostró el candidato a este apoyo. Es esencial que todos los países respeten nuestro proceso electoral.En este contexto de polarización, ha habido dos declaraciones esenciales para el futuro de nuestro país, y por lo tanto del próximo gobierno. La primera fue el ‘Decálogo del millón de votos’ de Sergio Fajardo, que lanzó poco después de la primera vuelta, donde resumió la esencia de su agenda de campaña. La segunda fue el ‘Manifiesto del centro político’ que hicimos público un grupo de exministros e intelectuales el pasado martes. Por lo demás, mi columna anterior en EL TIEMPO fue precisamente una visión del centro político.El Decálogo y el Manifiesto tienen muchos elementos en común y otros complementarios. Los primeros se refieren, en primer término, a la defensa de nuestras instituciones, y notablemente de la Constitución de 1991 y, por ende, el rechazo a la propuesta de constituyente que en su momento lanzó el Presidente y fue respaldado por el candidato Cepeda. A ello se agrega el respeto a las autoridades electorales.Asimismo, el Decálogo hace un llamado al “fin de la polarización y el odio”, y el Manifiesto a la necesidad de “restablecer el valor de la verdad en los debates públicos, el respeto por los antagonistas, la moral en el ejercicio de responsabilidades estatales y la profesionalización del Estado”. Hay que superar, por lo tanto, el insulto mutuo y a otros agentes políticos, sociales y económicos que han caracterizado la campaña actual y los discursos del presidente Petro.En materia social, ambos documentos resaltan la necesidad de superar la profunda crisis del sistema de salud que heredará el próximo presidente, así como la necesidad de un fuerte impulso en materia educativa. Y el Decálogo destaca que la lucha frontal por la equidad debe incluir un desarrollo productivo con inclusión social.Entre otros elementos que destacan ambos documentos, que no alcanzo a cubrir con detalle, quiero mencionar el impulso a la seguridad, que debe incluir el fin de la paz total, y la lucha frontal contra la corrupción y la impunidad. Asimismo, la necesidad de una política exterior respetuosa de las autonomías nacionales y, agregaría, del multilateralismo, hoy en crisis. Y, en materia económica, el impulso al crecimiento económico con austeridad fiscal, el firme respeto a la autonomía del Banco de la República y la reactivación del sector eléctrico, como lo señala el Manifiesto.En materia social, ambos documentos resaltan la necesidad de superar la profunda crisis del sistema de salud que heredará el próximo presidente, así como la necesidad de un fuerte impulso en materia educativaEs esencial que estas propuestas hagan parte de la agenda del próximo gobierno. En este sentido, termino destacando la novedosa sugerencia del Manifiesto de seguir el ejemplo de Uruguay de firmar entre todas las tendencias políticas “un acuerdo en torno a los temas centrales que requería el país para mantener la democracia, la estabilidad política y el crecimiento económico”.JOSÉ ANTONIO OCAMPO Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. 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La elección presidencial
Hay que superar el insulto mutuo y a otros agentes políticos, sociales y económicos que caracterizan la campaña actual y los discursos del Presidente.












