Margen de error

Opini�n p�blica

Los esc�ndalos seguir�n ah� tras cada victoria o derrota de la selecci�n, al menos hasta que lleguen los fat�dicos cuartos de finalAficionados estadounidenses festejan el triunfo sobre Paraguay.APActualizado Domingo,

junio

23:02Audio generado con IALa mera idea de tapar los grav�simos casos de corrupci�n pol�tica que llenan los telediarios con otros eventos deber�a provocarnos una profunda verg�enza, pero ah� estamos. A eso nos lleva una pol�tica que solo piensa en el pr�ximo ciclo informativo: un d�a, dos, una semana como mucho. La �ltima genialidad consiste en confiar en que el Papa, el Mundial de f�tbol y la llegada del verano tapen el olor a descomposici�n.Ciertamente, el Mundial centrar� buena parte de la atenci�n p�blica durante semanas. Y no ser�a la primera vez que un gran acontecimiento deportivo altera la conversaci�n p�blica. Hablaremos de goles, pero tambi�n de pol�tica, identidades nacionales y geopol�tica. La pregunta es si puede cambiar la forma en que los ciudadanos ven la pol�tica.La evidencia muestra que los Mundiales pueden reforzar la identidad nacional e influir en la valoraci�n de los gobiernos. Ocurre sobre todo cuando existe un fuerte v�nculo emocional con la selecci�n. El problema para los gobernantes es que esos efectos suelen durar poco: el entusiasmo patri�tico se desvanece y la pol�tica cotidiana acaba regresando al primer plano.Una segunda estrategia de distracci�n consiste en desplazar la atenci�n hacia el pa�s anfitri�n. En otras palabras, convertir el Mundial en un plebiscito sobre Trump. Pero esto tampoco est� tan claro. Los estudios muestran que la organizaci�n del Mundial de Brasil en 2014 mejor� la imagen del Gobierno brasile�o. El caso de Qatar en 2022 muestra que todo depende del enfoque de las noticias. Cuando los medios se centran en la capacidad organizativa, la imagen del pa�s mejora. Pero cuando el foco se desplaza hacia los derechos humanos, ocurre lo contrario.Todas las miradas est�n puestas en Estados Unidos, que albergar� tres de cada cuatro partidos. No han faltado las cr�ticas desde la izquierda ni los intentos de leer el torneo en clave pol�tica. Sin embargo, la experiencia de otros Mundiales sugiere que la percepci�n final depender� del �xito organizativo del evento. Al final, la reputaci�n de los anfitriones suele construirse m�s sobre la experiencia del Mundial que sobre las controversias que lo preceden.Pero este Mundial tiene una particularidad: dura casi mes y medio. Demasiado tiempo para esperar que el f�tbol sustituya a la pol�tica. Los esc�ndalos seguir�n ah� tras cada victoria o derrota de la selecci�n, al menos hasta que lleguen los fat�dicos cuartos de final.