Mientras gobiernos, medios de comunicación e inversores centran su atención en las grandes multinacionales, existe un universo empresarial mucho más discreto que explica buena parte de la competitividad de economías como la alemana. Son empresas desconocidas para el gran público, pero líderes mundiales en nichos altamente especializados. Hermann Simon, uno de los pensadores empresariales más influyentes de Europa y creador del concepto 'hidden champions' ('campeones ocultos'), ha expuesto este lunes en el Foro BBK-Orkestra que el liderazgo global no depende del tamaño, sino de la capacidad para ser el mejor del mundo en algo muy concreto.La tesis de Simon resulta especialmente relevante para Euskadi, cuyo tejido empresarial está formado mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas industriales que, lejos de competir en mercados masivos, han construido posiciones de liderazgo internacional en segmentos muy específicos. La pregunta, según el economista alemán, no es si una empresa puede convertirse en líder mundial, sino si está dispuesta a asumir la ambición necesaria para lograrlo. En este contexto, los denominados 'campeones ocultos' han desarrollado una fórmula de éxito basada en dos pilares inseparables: foco y globalización, según subraya este investigador.
La receta de Hermann Simon para convertirse en un 'campeón oculto' del tejido empresarial
Mientras gobiernos, medios de comunicación e inversores centran su atención en las grandes multinacionales, existe un universo empresarial mucho más discreto que explica buena parte de la competitividad de economías como la alemana. Son empresas desconocidas para el gran público, pero líderes mundiales en nichos altamente especializados. Hermann Simon, uno de los pensadores empresariales más influyentes de Europa y creador del concepto 'hidden champions' ('campeones ocultos'), ha expuesto este lunes en el Foro BBK-Orkestra que el liderazgo global no depende del tamaño, sino de la capacidad para ser el mejor del mundo en algo muy concreto.







