El Hōfuku Maru llevaba más de 1.200 prisioneros de las tropas aliadas a bordo cuando se hundió sin dejar rastro el 21 de septiembre de 1944. Todos ellos murieron atrapados bajo la cubierta cuando el barco se fue a pique en cuestión de minutos. La mayoría eran soldados ingleses y holandeses de los que no se ha sabido nada hasta ahora.Los investigadores de la The Hellships Memorial Foundation han descubierto los restos del buque japonés de la Segunda Guerra Mundial a 50 metros de profundidad frente a la costa de la provincia de Zambales, en Luzón Central (Filipinas).Campos de concentración flotantesLos prisioneros de guerra llamaban “barcos del infierno” a estos campos de concentración flotantes, una de las atrocidades menos conocidas del conflicto que tuvo lugar hace más de 80 años. Más de 130 naves de carga y pasajeros fueron reconvertidos por el Imperio japonés para transportar soldados enemigos entre campos de trabajos forzados en el sur de Asia.Estas embarcaciones eran conocidos por sus condiciones brutalmente inhumanas. De los más de 125.000 prisioneros transportados en estos Hellships, unos 20.000 murieron a bordo. Los japoneses ocultaban estos barcos entre sus convoyes militares, por lo que fueron objetivos de los Aliados, que desconocían su verdadero propósito.Fotogrametría de los restos del naufragio recientemente identificado como el Hōfuku MaruEvan Kovacs / Marine Imaging TechnologiesEl 21 de septiembre de 1944, el carguero Hōfuku Maru fue hundido por un torpedo aliado, partiéndose por la mitad y hundiéndose en menos de tres minutos, con hasta 1.000 prisioneros británicos y holandeses aún en sus bodegas. La ubicación de la nave se perdió en la niebla de la guerra… hasta ahora.“Nos quedamos absolutamente atónitos al descubrir que las fuentes japonesas tenían información sobre dónde fue atacado el convoy y qué barcos fueron alcanzados; era una prueba irrefutable”, apunta Randy Anderson, oficial retirado de la Armada estadounidense y fundador de la Fundación Conmemorativa de los Barcos del Infierno.Lee tambiénLos investigadores Tim Beckensall y John Duresky se unieron Anderson para descubrir documentos largamente ocultos en los archivos militares estadounidenses y japoneses que situaban el hundimiento del Hōfuku Maru a más de 48 kilómetros de donde se creía que se había perdido.El equipo se le sumaron posteriormente el explorador Josh Gates, el especialista en imágenes submarinas Evan Kovacs y el arqueólogo marítimo Calvin Mires. El grupo usó un sonar para confirmar la presencia de un pecio no cartografiado en la zona de búsqueda y realizó una serie de inmersiones en aguas profundas para identificarlo.Placa conmemorativa en la Bahía de Subic (Filipinas) dedicada a los prisioneros de guerra que murieron a bordo del Hōfuku Maru Discovery ChannelLos trabajos culminaron con el impactante hallazgo de restos humanos entre los escombros. El tamaño del buque, junto con la posición de los mástiles, las bodegas de carga y la fotogrametría detallada de los restos, se compararon con los planos del Hōfuku Maru, que coincidieron a la perfección.El pecio se encuentra violentamente partido en dos, lo que coincide con las descripciones estadounidenses y japonesas de su destino tras el impacto del torpedo. “Todas las piezas encajan. El buque tiene el tamaño adecuado, está en el lugar correcto y pertenece a la época correcta”, afirma Beckensall.El explorador Josh Gates y el buzo Evan Kovacs, a punto de sumergirse en el mar para encontrar los restos del Hōfuku MaruDiscovery Channel“La historia de los “barcos del infierno” es un capítulo de la Segunda Guerra Mundial que exige ser sacado a la luz”, señala Gates. “La investigación que llevó a este hallazgo sin precedentes podrán, con suerte, brindar consuelo a las familias de más de mil militares que hicieron el máximo sacrificio”, añade.El descubrimiento del Hōfuku Maru se encuadra en el estreno de la segunda parte de la temporada de Expedition Unknown, el programa de Discovery Channel presentado por Josh Gates. El capítulo también incluye los esfuerzos para recuperar los restos de prisioneros de guerra de otro barco del infierno previamente identificado, el Ōryoku Maru, que se hundió en la bahía de Subic (Filipinas).Periodista