Inés Moreno (Granada, 1987) no responde al canon. Traumatóloga de quirófano, divulgadora con cientos de miles de seguidores y autora de Homo imperfectus Cómo hemos saboteado millones de años de evolución (Espasa), se ha convertido en una de las voces más claras, y a veces incómoda, de la ciencia en redes. Como @latraumatologageek desmonta mitos con humor y sin paternalismo. “Entender el cuerpo es el primer paso para cuidarlo”, dice. Moreno critica la fe ciega en la pastilla y reivindica el movimiento como herramienta terapéutica de primera línea.Empezó Ingeniería de Telecomunicaciones “porque tenía nota y me gustaban las matemáticas”, hasta que el ambiente familiar –padre y hermano internistas, madre farmacéutica– volvió a inclinar la balanza. “Me corrompieron”, bromea, “en casa se hablaba de pacientes todo el día y me pudo la curiosidad”. La oveja negra, se autodenomina. “Me di cuenta de que me interesaba más el cuerpo humano, porque tenía ese componente más directo con las personas”, reconoce. Hoy utiliza su mirada de ingeniera también en el quirófano.Su mezcla de pensamiento técnico y práctica clínica definen su método, de la resonancia a la rutina de fuerza. También subraya la importancia de la buena comunicación con sus pacientes, aunque sea para regañarles, cosa que reconoce hacer siempre que considera necesario. “Me importan las personas que pasan por mi consulta. Y creo que de poco sirve un diagnóstico perfecto si tu paciente no lo entiende, ni sabe qué hacer mañana”, recalca.Moreno cuestiona la demonización indiscriminada de la grasa, advierte ante el abuso de suplementos y desmonta el mantra de que “andar es suficiente ejercicio”. Lo resume en un concepto que repite, la durabilidad. “El objetivo no es contar años, es conservar autonomía. No es vivir más, es poderte levantar de la silla”, afirma. Según ella, músculo y hueso son la verdadera póliza de la independencia.Su agenda de batalla es concreta es el entrenamiento de fuerza, la educación en dolor y desterrar el reposo injustificado en mayores. Frases como “lo que mata no es la cadera, es la inmovilidad” o “antes de los 30 es cuando más importa todo lo que haces”, son parte de sus básicos como divulgadora. No hay épica de gimnasio, sino fisiología aplicada al día a día. “El cuerpo se fabrica con el uso o se des‑fabrica con el desuso. No es la edad, es en qué y cómo lo entrenas”, dice.La traumatóloga que se hizo popular desmontando mitos en redes pide cambiar el guion del envejecimiento. Menos resignación, más entrenamiento de fuerza y un sistema que no recete reposo por defecto. Donde otros ven achaques de la edad, ella detecta personas infrautilizadas. “El cuerpo hace exactamente lo que le pides; si le pides sofá, te devuelve fragilidad”, comenta. Por eso, advierte que “lo que mata no es la cadera, es la inmovilidad”.Lee también¿Aplica habilidades o conocimientos de la ingeniería en el quirófano o en la consulta?Un montón. En quirófano, muchísimo. Yo soy una fanática de poner a la gente a caminar cuanto antes. Me rompo la cabeza intentando ver cómo arreglo una fractura para que sea resistente y permita que el paciente camine pronto. Porque cada vez más los que se rompen son mayores, de 55 o 60 años, y a una persona de esa edad, como la encierres en la cama un mes, la has destrozado.Explica usted muy bien en sus redes sociales, y además utiliza el humor, pero ¿también regaña a sus pacientes llegado el caso, aunque sea con cariño?Hombre, claro. La gente se instala en posiciones muy cómodas, tomar la pastilla y quejarse… Y yo trato de conseguir algo más. Sobre todo, que se muevan y entiendan que, al hacerlo, ellos mismos contribuyen a sentirse mejor.En su libro Homo imperfectus plantea que somos un milagro lleno de chapuzas. ¿Cuál es la chapuza evolutiva que más le fascina?Algo chapuza sí que somos, aunque hemos ido mejorando lo que había. Pero seguramente el resultado habría sido muy distinto si se nos diseñara desde cero. A mí, por ejemplo, me fascina todo lo relacionado con el parto. Nos pusimos de pie y eso condiciona el canal del parto. Somos el mamífero con más distocias, es decir, con más dificultades para que el bebé salga. Y el bebé nace mirando la espalda de la madre, no hacia la cara. Está claro, no puedes autoasistirte el parto.Antes de los 30 es cuando más importa todo: nutrición, ejercicio… En los huesos, por ejemplo, el pico de masa ósea es a los 30Inés MorenoEn el libro habla de empoderar al paciente. ¿Qué idea le gustaría que todos entendiéramos desde jóvenes para afrontar mejor la vejez?Lo más importante es que la gente entienda qué les pasa y conozcan sus cuerpos. Esa es la clave. Porque solo así pueden saber qué hacer. Nosotros hablamos en congresos, en publicaciones… y usamos un lenguaje que la gente no entiende. Y eso es un problema. Hay que hablar claro.¿Y a nivel de hábitos?Antes de los 30 es cuando más importa todo, nutrición, ejercicio… todo. En los huesos, por ejemplo, el pico de masa ósea es a los 30. Cuanto más inviertas ahí, mejor. Sería como tener un fondo de pensiones; cuanto antes lo empieces, mejor.En la alimentación de las personas séniors, ¿qué le parecen los productos enteros frente a los ‘light’?Yo no demonizaría la grasa. Tiene calorías, sí, pero también beneficios: sacia más, evita picos de glucosa… A la larga, incluso comes menos.La traumatóloga es divulgadora en redes. CedidaLa ‘hipótesis de la abuela’ que cuenta en su libro es fascinante. ¿Hasta qué punto han sido clave para la supervivencia humana?Muchísimo. A ver, es una teoría, pero tiene mucho sentido. Las mujeres que ya no están en edad fértil ayudan a cuidar a los nietos, y eso favorece la supervivencia del grupo. Incluso hay estudios que relacionan tener nietos con mayor longevidad femenina. Desde lo musculoesquelético tiene lectura directa; más manos para recolectar, cocinar, cargar y educar es menos tiempo de malnutrición y más amortiguación del estrés. Nuestra biología presupone esa durabilidad, no una retirada a los 60. Cuando lo olvidas y sientas a las abuelas y a los abuelos, pierdes un motor de salud comunitaria.¿Qué mito sobre huesos o articulaciones le parece más peligroso hoy en día?Lo de que el reposo cura. El reposo prolongado es tóxico para el sistema musculoesquelético. Inmoviliza, atrofia, desmineraliza. El segundo mito es que caminar es suficiente ejercicio para los huesos. Caminar es fantástico para el corazón y para empezar está muy bien, pero el hueso responde a la carga y al impacto seguro. Sin fuerza y sin estímulos de alta intensidad adecuados a tu nivel, no hay señal suficiente para mantener la densidad mineral. Y el tercero sería que el dolor es daño. A veces el dolor es alarma, no una lesión en sí, y si respondes con reposo, perpetúas el círculo.Insiste mucho en que ‘el quirófano no lo arregla todo’. ¿Qué falla en cómo entendemos la medicina?El marco mental. La cirugía es esencial cuando toca, pero la mayoría de problemas crónicos del aparato locomotor son de gestión del estilo de vida, por debilidad, falta de movilidad, sobrepeso, sueño deficiente, inactividad dolor‑evitativa….Habla usted mucho de ‘durabilidad’ frente a longevidad, ¿estamos obsesionados con vivir más en lugar de vivir mejor?Sí. Yo quiero vivir 100 años, pero con autonomía. Eso es durabilidad. Y todos mis pacientes longevos tienen dos cosas en común: no están obesos y no han dejado de moverse. Vivir más sin autonomía no es ninguna victoria. Durabilidad significa conservar músculo para levantarte sin manos, hueso para tolerar un tropiezo, equilibrio para reaccionar, cardiovascular para subir escaleras y tener una red social para salir de casa. Cuando persigues marcadores aislados y te olvidas de moverte, compras longevidad barata.Si pensamos en llegar a los 90 años con autonomía, ¿qué deberíamos empezar a hacer hoy mismo?Entrenamiento de fuerza dos o tres días por semana, y seguir con él para siempre. Si solo puedo prescribir una cosa, prescribo fuerza. Añade caminar diario, sueño reparador y proteína suficiente. Si eres mayor, empieza a practicar levantarte del suelo sin apoyos, hacer sentadillas y bisagra de cadera, que son ejercicios que preservan independencia. Y mide: perímetro de pantorrilla, fuerza de prensión, tiempo de levantarse‑andar (TUG), velocidad de la marcha. Lo que no mides, lo pierdes sin darte cuenta.Lee también¿Por qué sigue habiendo tanto miedo a las pesas, especialmente en personas séniors?Muchas generaciones recibieron lo de ‘no cojas peso’ como consejo universal, especialmente mujeres y mayores. Y hay miedo a lesionarse. La evidencia dice lo contrario, entrenar fuerza bien dosificada reduce dolor lumbar, articular y el riesgo de caída. La pesa no lesiona; te lesiona la dosis inadecuada y la técnica sin supervisión. Hay que empezar por cargas relativas; progresamos lento, priorizamos técnica y recuperación. El cuerpo lo agradece siempre.Dice que ‘lo que mata no es la cadera, es la inmovilidad’. ¿Qué debería cambiar urgentemente en el cuidado de los mayores?Tres cosas. La alta precoz, movilizando, hacerles programas de pre/rehabilitación con fuerza y equilibrio, y declarar la guerra al reposo injustificado. Tras una fractura de cadera, por ejemplo, el objetivo es ponerse de pie cuanto antes con seguridad. En residencias y domicilios, sillas menos cómodas y más estímulos para levantarse muchas veces al día. Cada día en cama es músculo que no vuelve. Añade vitamina D si hay déficit, proteína suficiente y trata la depresión; sin cabeza y sin proteína, no hay músculo.Con dolor crónico, la inactividad perpetúa el problema. Si te duele, ajusta la dosis y el tipo de movimientoInés Moreno¿Cuál es la mayor equivocación que cometen las personas mayores respecto al movimiento y el dolor?Pensar que ‘si duele, paro’. Con dolor crónico, la inactividad perpetúa el problema. Si te duele, ajusta la dosis y el tipo de movimiento. El tejido se adapta si lo estresas de forma inteligente. El cero dolor conduce a cero progreso.¿Qué hábitos cotidianos aparentemente inofensivos son los que más factura pasan al sistema musculoesquelético con los años?Pasar horas sentado sin interrupciones, evitar escaleras por comodidad, dormir poco, comer poca proteína… También usar calzado inestable o gastado. Y levantar cargas siempre con la espalda redonda por prisa. Y la hiperprotección del entorno familiar, que ocurre mucho con personas mayores. Lo de ‘no, mamá, no lo cojas’. Eso les roba estímulos.Moreno explica la importancia de la actividad física .¿Por qué caminar no es suficiente para mantener unos huesos fuertes y qué deberíamos añadir sí o sí?Porque la remodelación ósea responde a magnitud y dirección de la carga. Caminar es carga baja‑moderada y repetitiva, para una osteogénesis necesitas picos de fuerza y pequeños impactos seguros, como saltitos adaptados, subir escalones altos, sentadillas… Hueso y músculo hablan el mismo idioma, el de la tensión mecánica. Y sin tensión suficiente, el hueso no te escucha.¿Cómo se puede combatir el miedo al movimiento, o quinesiofobia, en personas mayores que ya han tenido dolor o lesiones?A través de la edducación y la experiencia guiada. Primero, hay que explicarles que dolor no siempre equivale a daño y que el sistema nervioso se vuelve más sensible tras lesiones. Luego, toca diseñar exposiciones graduadas con éxitos tempranos. Cosas fáciles, como sentarse‑levantarse de una silla alta, apoyarse en la pares y hacer mini‑sentadillas, o caminar con bastones. Hay que registrar progresos y celebrarlos, para animarles. El antídoto del miedo es la evidencia de tu propio cuerpo haciendo cosas sin romperse, y ver cómo te sientes mejor cada día.¿Cuál es la relación real entre masa muscular y esperanza de vida, y por qué perder músculo es tan peligroso?La masa y, sobre todo, la fuerza, la dinapenia, se asocian a menor mortalidad, menor estancia hospitalaria y menos complicaciones. El músculo es un órgano endocrino que regula la glucosa, amortigua la inflamación, protege el hueso, estabiliza las articulaciones y te permite moverte para socializar. Perder músculo es perder todo eso a la vez.Lee también¿Cómo cuidar la cadera?La cadera no se cuida con cojines ni descanso, sino con músculo y nutrientes. Una cadera fuerte está vinculada a unos glúteos que trabajan, a movilidad de cadera y tobillo, y a practicar agacharte. Por ejemplo, entrena puentes de glúteo, bisagra de cadera y el equilibrio unipodal; mantenerte sobre un pie, vaya. En nutrición, el calcio y la proteína cuentan. Toma dos vasos de leche o yogur natural, queso sin exceder por la sal y las grasas, y verduras ricas en calcio. Y añade vitamina D si hay déficit, y tomar el sol por la mañana temprano. Y caminar, moverte, siempre.Si las rodillas duelen, se bloquean… ¿Qué está pasando y cómo evitarlo?Puede ser desde artrosis a menisco degenerativo o debilidad del cuádriceps. Hay que fortalecer cuádriceps, glúteo medio y core. Y bajar de peso, si hay exceso. La rodilla sufre las deudas de la cadera y el tobillo; si no trabajan, la factura llega al centro.Ningún bote compensa una vida en reposo; el suplemento más potente se llama entrenar dos veces por semana y moverte todo lo que puedasInés Moreno¿Qué señales tempranas indican que una persona está perdiendo “durabilidad” aunque todavía no tenga dolor? ¿Por qué es importante medir tu cuádriceps?Velocidad de la marcha baja, dificultad para levantarse de una silla sin manos, necesidad de apoyarse para subir un escalón alto, agarre débil y fatiga desproporcionada al hacer recados. Lo de medir perímetro de muslo y fuerza de prensión te da pista de masa y calidad muscular. El cuádriceps es como tu airbag; si desaparece, cualquier tropiezo es una fractura esperando su turno.¿Cómo influye el sobrepeso en la salud de las articulaciones con la edad?Es un doble golpe, carga mecánica extra y tormenta inflamatoria. La adiposidad central segrega citocinas que empeoran el dolor y la degradación articular, y además te quita ganas de moverte. Una pérdida de peso moderada, más hacer ejercicios de fuerza, reduce el dolor de rodilla. Para resumirte: menos barriga, menos dolor. Y más músculo, más vida.¿Cuál ha sido el comentario o reacción de un paciente o seguidor que más le ha impactado?Una mujer de 72 años me escribió: ‘He vuelto a atarme los zapatos sin sentarme’. Parece pequeño, pero es algo enorme. Es independencia. Eso es lo que me importa. Historias así te recuerdan que no estamos promoviendo fitness, sino devolviendo funciones humanas.¿Qué opina del uso de suplementos para prevenir osteoporosis o mejorar articulaciones?El calcio y la vitamina D tienen papel si con la dieta y el sol es insuficientes. El colágeno hidrolizado puede ayudar en algunos pacientes con dolor articular leve o moderado, como coadyuvante, no sustituto de la fuerza. Un refuerzo de omega-3, si la dieta es pobre en pescado. Pero el grueso del resultado viene de ejercitar la fuerza, comer proteína, reducción de peso y exposición al sol sensata. Aunque quiero dejar claro que ningún bote compensa una vida en reposo. El suplemento más potente se llama entrenar dos veces por semana y moverte todo lo que puedas, siempre.
Inés Moreno, traumatóloga: “El cuádriceps es como tu airbag; si desaparece, cualquier tropiezo es una fractura esperando su turno”
Especialista en músculoesquelético, Moreno lucha contra el sedentarismo para envejecer con autonomía, y ahora publica ‘Homo imperfectus’, donde explica cómo hemos logrado evolucionar pese a veces sabotearnos a nosotros mismos











