1. Iglesia de pobres o Iglesia de ricos PublicidadJornada histórica en el madrileño barrio de Carabanchel. El papa visita el centro CEDIA para la acogida de personas sin hogar de Cáritas. Inmigrantes y vecinas del barrio se agolpan en las proximidades de la entrada y ondean banderitas del Vaticano. Mucha emoción. "¡Este papa es peruano!", corean algunos latinos.La llegada de Robert Prevost recuerda a la película Todos los hombres del presidente. Helicópteros, coches de alta gama, furgonetas blindadas, escoltas con pinganillo y gafas oscuras. Un BMW imponente con cristales tintados se para en la puerta del CEDIA y desciende León XIV, vestido de blanco, en compañía del arzobispo de Madrid, con falda negra y gorrito rosa. En otros coches llegan más señores con falda negra y gorrito rosa. Y la consejera de Familia de la Comunidad de Madrid. Entran todos en el local para personas sin hogar, donde les reciben los trabajadores de Cáritas. "Lo estáis haciendo muy bien", les sonríe el papa.Al pontífice le enseñan la cocina, las duchas, un dormitorio, el comedor. Inauguran una placa conmemorativa. Después, el papa firma en el libro de visitas con un bolígrafo naranja. La locutora de Telemadrid dice que el papa es muy austero porque firma con un boli y no con una lujosa pluma estil. Lee un papel a pobres atendidos por Cáritas. Finalmente, León XlV se reúne con las personas atendidas en el centro. Una abogada cubana, Niurka, con dos bebés, le dice al papa que han sobrevivido gracias a Cáritas. Un senegalés, Khadry, le entrega una réplica de su permiso de residencia. Y una voluntaria, de nombre Alicia, le regala unas sandalias como símbolo del camino recorrido. El papa les responde, leyendo un papel que le han preparado en el propio centro. La visita dura ocho minutos.Al papa le aguarda mucho trabajo: el sábado, Vigilia con jóvenes en la plaza de Lima. El domingo, la misa multitudinaria en Cibeles y el encuentro con el mundo de la cultura, la economía y el deporte, patrocinado por El Corte Inglés, ACS, Telefónica y la mitad del Ibex 35. Uno de los patrocinadores ha sido el piadoso Banco Santander. Y el patrocinio ha debido de ser generoso porque la Conferencia Episcopal ha correspondido al banco con una invitación VIP de 50 personas, para que sus directivos acudan al encuentro con otros banqueros y empresarios.PublicidadHace poco, el Centre Delàs D'estudis per la Pau, en su informe La banca armada y su corresponsabilidad en el genocidio de Gaza, desveló que la aportación del Santander a la financiación de empresas que suministran armamento al ejército de Israel en su brutal ataque contra la población de Gaza asciende a 2.442 millones de dólares.El viaje del papa es duro y largo. Discursos y más discursos, entrevistas y más entrevistas: el rey, Pedro Sánchez, la presidenta de Madrid, el cantante Bad Bunny (finalmente no se reúne con las víctimas de la pederastia). Y además, es un viaje caro: unos 25 millones de euros. Por eso, la Conferencia Episcopal ha pedido a la gente que colabore en los gastos, a través de la web conelpapa.es. También ha enviado un dossier a grandes empresas e inversores en el que detalla las ventajas que tendrán los colaboradores, según el importe del donativo. Hay cinco niveles de colaboración. Nivel de "gran benefactor", para quienes donen entre 500.000 y 1.000.000 de euros. El premio: un encuentro personal con el papa y estrecharle la mano. Nivel "benefactor", entre 250.000 y 500.000 euros de donación, con derecho a un asiento cerca del papa en una audiencia, pero no a entrevista. El último nivel, de 1.000 euros, da derecho a un certificado de "amigo" del papa.Asombra que la Conferencia Episcopal no pueda costear el viaje papal sin pedir ayuda. El año pasado, los obispos recaudaron 329,8 millones de euros, gracias a la "X" de la declaración de la renta. El 79,9 % de esa cantidad lo destinan a pagar los salarios de obispos y sacerdotes (263,5 millones). Y gastan unos 5 millones en publicidad. Una publicidad sibilina en la que dan a entender que dedican lo recaudado a socorrer a los pobres pero, en su última memoria, no consta que hayan dado ni un euro a Cáritas.PublicidadSegún Europa Laica, lo que recibe la Iglesia a través del IRPF es solo un pellizquito (el 2,7%) de los 12.350 millones de euros que obtiene a través de exenciones fiscales, subvenciones a colegios, hospitales y residencias, ayudas para reformas de su patrimonio, cobro de entradas a monumentos, etc.2. La religión en tiempos de JesucristoSegún la doctrina eclesiástica, el papa es el sucesor de San Pedro y vicario de Jesucristo en la Tierra. Vicario es una persona que representa a alguien. ¿Hizo Jesucristo algo parecido a lo que hacen actualmente sus representantes?En aquel tiempo, la capital de Palestina –el país donde nació Jesús- era Jerusalén. Y en Jerusalén había un templo fastuoso, construido por Herodes el Grande. En él celebraban sus ritos los sacerdotes judíos, ricos y poderosos porque en aquel templo entraba muchísimo dinero. Todos los judíos mayores de 12 años tenían que pagar un impuesto anual a los sacerdotes. Y quienes poseían tierras les daban la décima parte de sus cosechas. Además, los sacerdotes ganaban una pasta con las ceremonias en las que sacrificaban animales que se vendían y compraban en los patios del templo. Y ganaban más aún con el cambio de moneda, porque en el templo no se admitía la moneda extranjera. El templo era una gran empresa que generaba miles de denarios para los bolsillos de sacerdotes y sumos sacerdotes judíos.Jesús llegó a Jerusalén en la fiesta de la Pascua, montado en un borrico. Vio el negocio que tenían allí montado los curas y los comerciantes, y, según el Evangelio, hizo un látigo de cordeles y los echó a todos del templo (Jn 2, 14). A fustazos. Aquel gesto tuvo una importancia trascendental, hasta el punto de que, poco después, provocaría la muerte de Jesús. Fue un hecho radical que transformó por completo la religión, por dos razones. La primera, porque la religión no puede convertirse en un negocio: no se puede usar a Dios como mercancía para ganar dinero.La segunda, porque las enseñanzas de Jesús nada tienen que ver con esa religión-negocio que se practicaba en Jerusalén. El Evangelio de Jesús es muy distinto a la religión de los judíos, centrada básicamente en las ceremonias que celebraban los sacerdotes a cambio de dinero. Jesús enseñó que lo importante no era el templo sino la persona. Y en especial, las personas pobres e invisibles. El Evangelio es una buena noticia para los pobres y una seria advertencia para los ricos. "Ay de vosotros los ricos..." (Luc 6, 24-26).Desde que aterrizó en España Robert Prevost, rondan en mi cabeza preguntas más bien retóricas. ¿Alguien se imagina a Jesucristo cobrando un millón de denarios por estrecharle la mano? ¿O pidiendo pasta a cambio de un milagro? 500.000 a un ciego por curarle la ceguera, 250.000 a un cojo por una prótesis de rodilla, 100.000 a un jefe de gabinete por enseñarle a convertir el agua en vino....¿Qué habría ocurrido si Jesucristo se hubiera dado una vuelta por Madrid, en estos días, montado en su borrico? Quizá no sea fácil encontrar un látigo de cordeles en el Paseo de la Castellana. Pero, si lo traía preparado.... ¿qué habría hecho?