El Papa encara este miércoles la segunda jornada de su visita a Barcelona con una agenda de marcado carácter social. Más allá de los actos multitudinarios previstos durante su estancia en la ciudad, en el que destaca la inauguración de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, la agenda cargada del Pontífice incluirá un encuentro con entidades que trabajan con personas vulnerables en la parroquia de Sant Agustí, situada en el barrio del Raval, en la línea de la bendición de un corredor humanitario con destino a Ucrania impulsado por la fundación de Sor Lucía Caram, con quien coincidió en la jornada del martes.El miércoles, en la cita en la parroquia de Sant Agustí -convertida en los últimos años en un referente de la acción social y la atención a personas en situación de exclusión en el corazón de Barcelona- el Papa escuchará de primera mano la realidad de diferentes colectivos atendidos por organizaciones eclesiales y sociales. Entre los participantes estarán Càritas, representantes de una entidad que trabaja con personas dependientes y jóvenes sin apoyo familiar, así como una religiosa de las Adoratrices, congregación especializada en la atención a mujeres víctimas de trata.Según explica el director de Càritas Diocesana de Barcelona, Eduard Sala, a 20minutos, el acto no tendrá un formato convencional y aglutinará a “más de 92 entidades”. La intención es ofrecer al Pontífice un retrato en primera persona de algunas de las realidades sociales que existen en Barcelona y Catalunya, aunque considera que el mensaje de fondo va mucho más allá. "Lo que se nos ha pedido no es tanto explicar qué hacemos, sino plantear una pregunta al Papa. Desde dónde hacemos lo que hacemos y qué inquietud queremos trasladarle", apunta.El Papa, una figura “incómoda”El líder de la Iglesia católica “habla de construir puentes y no muros" en un contexto marcado por la polarización, los conflictos internacionales y el aumento de las desigualdades. "Vivimos en un mundo donde las verdades se reducen a titulares o a mensajes en redes sociales. Él habla de poner en el centro la dignidad de la persona y especialmente de quienes son más vulnerables", afirma Sala.Preguntado por lo que le gustaría que el Papa se llevara de Barcelona, el director de Càritas evita formular peticiones concretas. "Es una persona que escucha mucho y que quiere palpar directamente la realidad de la gente. No está vendiendo ningún producto propio", argumenta.Sala también define al Papa como una figura "incómoda" porque escapa de las categorías ideológicas habituales. "No habla de derechas ni de izquierdas. Lo que hace es recordar lo esencial". A su juicio, el Pontífice está cuestionando dinámicas globales marcadas por la concentración del poder económico, político, tecnológico y mediático. "Frente a un momento en el que parece imponerse la ley del más fuerte, él habla de diálogo, de paz, de escuchar al otro y de no convertir la discrepancia en enemistad. Eso hoy es profundamente revolucionario", sostiene el responsable de Cáritas de Barcelona. Una bendición para 30 vehículos que partirán hacia UcraniaAsí, la preocupación por la paz y los conflictos internacionales estarán presentes durante la visita. Este mismo martes, minutos antes de uno de los actos principales del viaje en la multitudinaria vigila en el Estadio Lluís Companys, el Papa bendijo un corredor humanitario impulsado por la Fundación del Convento de Santa Clara de Manresa, liderada por Sor Lucía Caram.La religiosa explicó a este rotativo que el acto fue un acto en una zona exterior del Estadi Olímpic, con acceso restringido". La iniciativa, explica, sirvió para visibilizar el papel que Catalunya ha desempeñado como territorio de acogida.La expedición está formada por 30 vehículos: 20 ambulancias, una pickup y nueve coches destinados a tareas humanitarias y de emergencia médica. Sesenta conductores participan en el operativo, y, tras la bendición, la caravana partió de inmediato hacia Ucrania. "Tendremos un acto de entrega con los chóferes ucranianos que los llevarán a primera línea [de guerra] y después un grupo de seis personas acompañaremos el material hasta el lugar de destino", explica Caram.Los vehículos serán distribuidos en ciudades como Odesa y podrían llegar también a zonas próximas a Zaporiyia o Járkov, dependiendo de la evolución de la situación sobre el terreno. Una vez cruzada la frontera, el grupo contará con escolta de la Guardia de Fronteras ucraniana para garantizar la entrega del material."Es importante que, cuando todas las miradas del mundo estén puestas en Barcelona, en la Sagrada Familia y en la visita papal, haya también un gesto hacia Ucrania. La bendición de las ambulancias supone una muestra de apoyo al pueblo ucraniano", añade la dominica, que mantiene un contacto habitual con el Pontífice y asegura que la paz continúa siendo una de sus principales preocupaciones.Una de las aportaciones más relevantes del Papa, según Sala, es recordar conflictos que han desaparecido de la agenda pública. "No habla solo de Ucrania. También pone el foco en Sudán, Sudán del Sur, el Congo, la República Centroafricana, Mali, Afganistán o Pakistán. Nos obliga a mirar más allá de nuestras prioridades inmediatas y recordar que existe una comunidad humana más amplia". El encuentro en Sant Agustí y el envío de ayuda a Ucrania simbolizan dos de los ejes del pontificado de León XIV: la justicia social y la paz, concluyen.
El Papa se cita con 92 entidades en la iglesia de San Agustí para obtener "una fotografía clara" de la realidad social de Barcelona
Se reunirá con Càritas, las Adoratrices, que atienden a mujeres víctimas de trata, y entidades que trabajan con personas dependientes y jóvenes sin apoyo, tras bendecir una caravana por la paz con destino Ucrania














