Con la bendición de la Torre de Jesús concluye la visita del Papa a Barcelona, que cogerá una avión el jueves a las 08.30 con destino a las Canarias. Su paso por la capital catalana no ha dejado indiferente a nadie. Sus discursos han sido comprometidos y no han soslayado muchos de los temas de actualidad social y política.Robert Prevost ha abordado asuntos espinosos, como la migración, la violencia de género, la salud mental, la soledad y el abandono de la tercera edad o la reinserción de los presos. El Papa ha hecho referencia explícita a la “violencia contra la mujer”, que ha llamado a “combatirla como sociedad” tras alertar la lacra que suponen los “feminicidios”.También ha agradecido a Catalunya que se haya posicionado a favor de la acogida de migrantes y que se haya convertido en ejemplo de integración: “Gracias Catalunya por haber recibido a tantas personas de otros países y porque enseña cómo integrar a todos en una única familia", ha dicho.En sus discursos, que ha realizado todos ellos en lengua castellana y catalana ha abordado la necesidad de que la salud mental sea “prioritaria en el sistema sanitario”, ha pedido no permitir "la soledad y el abandono" a las personas de la tercera edad y también ha alentado a 80 presos asegurando que tienen una segunda oportunidad "El señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo".El Papa también ha llamado a barceloneses y catalanes a ser “constructores de unidad”, ante un mundo desgarrado por guerras y divisiones. "Esta ciudad y esta región son un hogar amplio y abierto a la fraternidad cristiana", donde los hermanos se entregan para construir armonía y comunión, más allá de toda polarización, ha zanjado.