Noviembre de 2023. El Partido Popular (PP) acaba de desplegar un movimiento que, a la postre, se demostrará premonitorio. La mayoría absoluta que ostenta en el Senado aprueba una reforma de su reglamento para que la Mesa de la cámara —el órgano responsable de la ordenación de los trabajos de la institución— multiplique su poder en los tiempos legislativos. Es día 9. Cuatro días antes, el 5 de noviembre, Alberto Núñez Feijóo había lanzado una declaración de intenciones: "Vamos a defender a España desde el Senado, desde los ayuntamientos y desde las autonomías". También fueron unas palabras premonitorias. PublicidadDesde aquel noviembre han pasado 31 meses. En menos de tres años, el PP ha reformado la normativa del Senado tres veces más para aumentar su capacidad de influencia. Pero no se ha quedado ahí. También ha echado mano de una herramienta que ha cobrado en esta legislatura un protagonismo inédito. Si el Senado es para los populares una trinchera política, los fusiles son las comisiones de investigación. En 31 meses, su mayoría absoluta ha alumbrado hasta siete. La misma cantidad que se había llevado a término en los 38 años anteriores. El PP ha promovido en el Congreso hasta siete comisiones para presionar al Gobierno en menos de tres años de legislaturaEl uso de esa herramienta como arma política contra el Gobierno se refleja en la cantidad, pero también en el fondo de las comisiones. En toda la historia de la democracia, tal y como lo refleja la Cámara Alta en su página web, se han aprobado en el Senado un total de 30. De ellas, 21 tuvieron lugar en las seis primeras legislaturas, incluyendo la Constituyente (1978-1996). En los 38 años que van desde 1986 hasta 2024 se llevaron a cabo siete. Cinco entre la legislatura tres y la cinco, y dos en la 12. Es la misma cantidad que el PP ya ha puesto en marcha solo en los alrededor de tres años que llevamos de la actual legislatura.Hay que tener en cuenta, eso sí, que la mayoría de las comisiones que figuran como "de investigación" en las primeras legislaturas tiene un carácter más cercano a lo que hoy se conoce como comisiones de estudio. Trataron materias como el tráfico de drogas, la violencia en el deporte, o la situación de la infancia en España. En cualquier caso, se encuadran a la perfección en la definición que ofrece la Constitución Española sobre las comisiones de investigación. La Carta Magna dice que pueden versar "sobre cualquier asunto de interés público". No fue hasta el año 1984 cuando se aprobó la ley que regula esta herramienta constitucional del Congreso y el Senado.Por lo tanto, es difícil determinar cuántas de esas 21 comisiones de la incipiente democracia española pueden encuadrarse exactamente en los parámetros en los que se circunscribe hoy una comisión de investigación, pero lo cierto es que figuran como tales en la documentación del Senado. Hay que tener en cuenta que la página web de la cámara no ofrece información sobre el desarrollo de las sesiones de las comisiones hasta la quinta legislatura. La primera que se puede consultar al detalle es la referente a los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que se desarrolló entre noviembre y diciembre de 1995.PublicidadEn conversación con Público, la senadora Carla Antonelli, de Más Madrid, se refiere precisamente eso. "Varias veces he hablado con trabajadores de la cámara que comentan la poca utilidad que tienen para la ciudadanía las comisiones de investigación". Es muy drástica con una afirmación: "Todo aquello que haya que aclarar y sobre lo que haya que arrojar luz, que se aclare". Pero no comparte el uso que hace el PP de las comisiones: "Aquí no disimula nadie… Lo que se hace son juicios paralelos; se dicta sentencia sin que lo haga un juez y se usa el Senado para crear una corriente de opinión paralela".Carla Antonelli: "Lo que se hace en las comisiones de investigación del Senado son juicios paralelos" Es una opinión que comparte el senador de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Joan Queralt. "Es cierto", afirma, "que lo que se busca es un juicio paralelo para influir en la opinión pública". Él cree, con todo, que algunas de las materias que están siendo investigadas en la Cámara Alta en estos momentos sí merecen una comisión. Pone como ejemplo la del caso Koldo. Queralt señala que no es contradictorio que algunas comisiones puedan ser útiles para establecer responsabilidades políticas —ese debería ser el fin último de las mismas— y que el PP utilice la herramienta con un fin muy claro de dañar al Gobierno. Las dos cosas pueden ser verdad a la vez.En el PP ofrecen una perspectiva totalmente distinta. "El sanchismo", dicen, "está totalmente acostumbrado a colonizar las instituciones, solo hay que ver el CIS de Tezanos". Y "una de las pocas que no controla es el Senado… Por eso Sanchez arremete contra él". Los populares consideran que están usando la institución para "defender la democracia" y que están demostrando como falso el tópico de que "las comisiones de investigación no sirven para nada". En conversación con este medio, ponen una serie de ejemplos, como los audios a unos audios a los que se tuvo acceso gracias a la comisión del apagón y que, en palabras de los de Feijóo, dieron información acerca de que el Gobierno podía saber lo que iba a ocurrir.PublicidadAtacar por tierra, mar y SenadoLa primera de las comisiones que se aprobó esta legislatura fue la del caso Koldo. Seguramente sea a la que más rentabilidad ha sacado el PP. Por ella han desfilado figuras de primer nivel del socialismo y del actual Gobierno, empezando por el presidente Pedro Sánchez. También otras como Francina Armengol, presidenta del Congreso y antes, mientras habría operado la trama, presidenta de Balears; Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática (antes, presidente de Canarias); José Luis Ábalos y Santos Cerdán (implicados de lleno en el escándalo); o incluso Salvador Illa, exministro de Sanidad y, actualmente, president de la Generalitat de Catalunya.También en declaraciones para este medio, el senador socialista Alfonso Gil pone el acento en algo: "Una de las principales críticas al uso que hace el PP de las comisiones de investigación es que algunas, como en este caso, tratan sobre cuestiones que ya están siendo judicializadas". "Pero al PP eso le da igual", continúa: "Lo que quiere es convertir esto en un circo de siete pistas". Y añade: "Las comisiones de investigación tienen que establecer responsabilidades políticas y proponer mejoras... Esto aquí no lo cumple ninguna".Añade, además, que PP y Vox están personados, por ejemplo, en el juicio del caso Koldo, lo cual, según Gil, otorga a los senadores de los dos partidos una ventaja —en lo que a información sobre el caso se refiere— con respecto al resto de parlamentarios. El senador socialista lo define como un engranaje del que forma parte también la institución del Senado.Alfonso Gil: "El PP quiere convertir el Senado en un circo de siete pistas"La segunda de las comisiones que se aprobó fue con motivo de la DANA que asoló parte del País Valencià. En ella, el PP jamás ha llamado a declarar a Carlos Mazón. El president valenciano durante la gota fría sí fue llamado, en cambio, a la comisión sobre el mismo tema que tiene lugar en el Congreso. La tercera investigó las causas del apagón de abril de 2025 y la cuarta se centró en la actividad de RTVE, que el PP considera un aparato que usa el sanchismo —en su propia terminología— para mantenerse en el poder. La primera de ellas ya finalizó sus trabajos concluyendo, como era de esperar, que el Gobierno fue responsable del cero eléctrico y que habría sido evitable. Sin sorpresas.La quinta comisión investiga la labor del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que dirige José Félix Tezanos. También en este caso considera el PP que el PSOE usa la institución para manipular el comportamiento electoral de los ciudadanos. La sexta se constituyó tras el accidente de Adamuz y tiene como objeto investigar el estado de la red ferroviaria en España. La séptima, creada en febrero de este año, estudia la presunta corrupción alrededor de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Un Gobierno rojo y un Senado azulLas siete comisiones tienen un mismo objetivo: poner al Gobierno contra las cuerdas ya sea por los presuntos escándalos de corrupción que lo rodean o por su gestión. "Y, la mayoría de las veces, las comisiones no son útiles porque ya se sabe qué conclusiones se van a extraer hasta antes de las comparecencias", desliza Joan Queralt. Va más allá Antonelli: "El objetivo claro que tiene el PP de que desfilen los miembros del Gobierno por las comisiones es un escándalo manifiesto".Pone un ejemplo que, para la senadora, evidencia la intención de uso político por parte del PP. La comisión que se aprobó con motivo del accidente de Adamuz incluye un período de investigación que va desde el año 2018 en adelante. Es decir, que solo estudia el estado de la red ferroviaria en España desde que empezó a gobernar Pedro Sánchez. "¿Qué pasa?", se pregunta Antonelli: "¿Que antes la gente iba en carretas?". PublicidadAlfonso Gil, por su parte, recuerda que Feijóo anunció desde el Congreso que la comisión del caso Koldo iba a citar a Sánchez. Y especifica que lo hizo antes de que lo debatiera la Mesa de la comisión. El socialista ve en eso una muestra más del mal uso que estaría haciendo el PP de las comisiones. Público ha solicitado al PP una valoración, pero no ha respondido.A nadie se le escapa que el PP está pudiendo ejercer una presión enorme desde el Senado gracias a que tiene mayoría absoluta en esa cámara en una legislatura de signo contrario. Esta es la segunda vez en toda la democracia que ocurre. La segunda vez en la que la oposición tiene un poder real de influencia en la Cámara Alta. Y lo que decidieron los populares ya al principio del actual mandato de Sánchez es convertirla en un cauce paralelo al del Congreso y no complementario. "Con su mayoría absoluta", reflexiona Alfonso Gil, "el PP ha desvirtuado un instrumento, las comisiones de investigación, que podría tener lógica, pero que la ha perdido por completo". El PP ya impulsó una comisión sobre la tesis de Sánchez en 2018Hasta la decimosegunda legislatura jamás se había dado un contexto como el actual. En julio de 2016, el popular Mariano Rajoy revalidó la presidencia del Gobierno tras su primera legislatura en La Moncloa. El Congreso y el Senado tenían mayoría conservadora. Pero, tras una moción de censura, en junio de 2018 Sánchez le arrebató el bastón de mando. Aquella fue, por lo tanto, la primera ocasión en toda la democracia en la que el poder de la Cámara Alta residió en manos de la oposición al Gobierno. Y ya entonces el PP sacó la patita.PublicidadEn aquel contexto, los populares ya aprobaron una comisión de investigación sobre la tesis doctoral de Sánchez, sobre quien en aquellos momentos recaían acusaciones de plagio. A la postre, esa comisión puede leerse como un primer aviso del PP, aunque entonces aún no se sabía si se volvería a dar un escenario similar. En los cuatro años siguientes —de 2019 a 2023—, el PSOE y sus socios tuvieron mayoría en el Senado y gobernaron sin la mosca del PP detrás de la oreja. Pero las elecciones del 23J de 2023 dieron el panorama actual. Gobierno rojo; Senado azul y un PP extremando aquella tentativa de 2018. La comisión de investigación como munición contra el Gobierno.