El PP convierte las comisiones de investigación parlamentarias en un instrumento de agitación durante las elecciones
El PP anunció el lunes que creará en el Senado una comisión de investigación sobre RTVE por la “corrupción directiva, financiera y patrimonial” de la corporación, que, según los proponentes, ha puesto la televisión pública “al servicio” de Pedro Sánchez. Esta será la séptima comisión de investigación que impulsa en la Cámara alta en menos de tres años de legislatura. El PP puede proponerlas con toda la legitimidad de la mayoría absoluta que le han dado los ciudadanos. Nada que objetar, si su intención real fuese arrojar luz sobre asuntos de interés público. Pero no lo es.
Una comisión parlamentaria de investigación sirve para conocer unos hechos, fijar un juicio político y proponer posibles reformas. Sus conclusiones pueden incluso trasladarse a la Fiscalía si se descubren indicios de delito. Lo que nunca puede ser es un pretexto para hacer campaña electoral o buscar venganzas políticas, que es lo que PP está haciendo en el Senado. En este caso, debería aclarar qué va a hacer una comisión de investigación que no pueda hacer la Comisión Mixta específica para el control de RTVE que ya existe desde hace nueve años.






