Algunos de los recuerdos más entrañables de la infancia de Mohammed al-Sbeih transcurren en la pequeña granja familiar situada en las colinas al sur de Belén, donde tres generaciones de su familia cultivaron trigo y cebada.

“Era una parcela difícil de cultivar porque estaba en una ladera con bancales, pero era un lugar precioso”, recuerda Sbeih.