Madrid (EFE).- Con la llegada del verano se disparan los casos de abandono de perros, un período de especial vulnerabilidad para muchas mascotas, y que suscita preguntas sobre la responsabilidad de los dueños: ¿por qué algunos optan por abandonarlos en carreteras o áreas de servicio en lugar de recurrir a alternativas responsables como las protectoras o los servicios municipales?.

Según expertos en bienestar animal, una parte de estos casos de abandono responde a la búsqueda de una vía rápida y anónima que minimice el impacto emocional de la decisión por parte del dueño.

Frente a los procedimientos de entrega en centros de acogida, que implican identificación y contacto directo con profesionales, el abandono en espacios públicos ofrece una salida inmediata, aunque se trate de una práctica ilegal y con graves consecuencias para el animal.

«El abandono en carretera ofrece anonimato y una ruptura inmediata del vínculo, sin trámites y sin aparentes consecuencias», advierte en declaraciones a EFE el presidente de la Real Sociedad Canina de España (RSCE), José Miguel Doval, tras reprobar que «algunas personas opten por esta vía ilegal, cruel y con un impacto muy negativo en el bienestar del animal», cuando existen «alternativas reales de entrega responsable».