En 1988 una campaña de publicidad quedó incrustada en el cerebelo de todo aquel que la presenció: “Él nunca lo haría”. Un eslogan potente, que ha empapado a las generaciones posteriores pues se siguió utilizando con el paso del tiempo. El mensaje se completaba con la imagen de un perro abandonado en medio de la carretera. Aquella iconografía es imposible de olvidar. PublicidadLamentablemente, recordar una cosa no significa haber retenido su significado. Aunque aquel anuncio era impactante, lo cierto es que con la llegada del verano los casos de abandono de perros se siguen disparando cada año. Por ejemplo, la Real Sociedad Canina de España (RSCE) cifra que el 43% el número de ingresos de perros en centros de acogida se produce entre mayo y septiembre. Existe un problema grave y el foco se debe poner en los dueños.Abandonar al perro en la carretera, un método todavía en boga“El abandono en carretera ofrece anonimato y una ruptura inmediata del vínculo, sin trámites y sin aparentes consecuencias”, advierte en declaraciones a EFE el presidente de la RSCE, José Miguel Doval, tras reprobar que “algunas personas opten por esta vía ilegal, cruel y con un impacto muy negativo en el bienestar del animal”, cuando existen “alternativas reales de entrega responsable”.Claro que frente a los procedimientos de entrega en centros de acogida, que implican identificación y contacto directo con profesionales, el abandono en espacios públicos ofrece una salida inmediata, aunque se trate de una práctica ilegal y con graves consecuencias para el animal.Para el dueño “es sencillo”, lamenta. Simplemente “aparca en un área de servicio, en el arcén o en una carretera de circunvalación, abre la puerta y lo abandona. Arranca y se aleja, sin siquiera mirar por el retrovisor”. En cambio, continúa, “llevar al perro a una protectora o a un servicio municipal implica un proceso, un esfuerzo y un desgaste emocional. Tienes que identificarte, exponerte a que te juzguen y a que la decisión que has tomado te pese más de lo que habías supuesto”.Publicidad50.000 perros abandonados llegan a los refugios cada veranoCada verano, cerca de 50.000 perros abandonados llegan a los refugios españoles, una cifra que refleja no tanto un problema estacional del animal, sino una falta de previsión sobre la responsabilidad continua que supone su convivencia. No en vano, el estío es sinónimo de viajes, vacaciones y cambios de rutina. Una alteración de las costumbres que hace que muchas personas dejen de ver en su perro a su mejor amigo para pasar a considerarlo un estorbo.“Cuando no ha habido una reflexión previa sobre lo que implica su cuidado durante todo el año, esta etapa puede aumentar el riesgo de decisiones impulsivas como el abandono”, según advierte el presidente de la RSCE. Se han venido produciendo avances pero los números “no invitan al optimismo". Además, añade que en los últimos años la cifra de abandonos ha superado los 173.000 perros en España, "lo que refuerza la magnitud del problema".El perfil del perro abandonado: adulto, mestizo y de tamaño medioEl perro abandonado suele ser un ejemplar adulto, de tamaño medio y mestizo. Su mayor diversidad genética y determinados rasgos como el tamaño, el nivel de energía o algunos comportamientos pueden ser difíciles de anticipa cuando este llega a casa siendo todavía un cachorro.PublicidadPor el contrario, los perros de raza ofrecen una mayor predictibilidad en aspectos como el tamaño que alcanzarán, determinados rasgos de comportamiento o necesidades generales de actividad y cuidados. Dicha información permite a las familias valorar con mayor criterio si el animal encaja con su estilo de vida. Según datos del sector, solo el 5,7 % de los perros que llegan a centros de acogida son de raza.La llegada a la edad adulta de cualquier perro trae consigo sus verdaderas necesidades: requiere una rutina estable, ejercicio diario, entrenamiento y actividades. Cuando estas exigencias no se han tenido en cuenta por parte del dueño, pueden surgir dificultades de convivencia que, en algunos casos, desembocan en el abandono. “No es casualidad que el 60 % de los perros que llegan a refugios sean adultos”, concluye el experto.