Hay libros que aspiran a explicar el pasado y otros que buscan intervenir en el presente. Usted debería saber. La historia secuestrada de la monarquía. 90 años con Franco (Edicións Laiovento, 2026), el nuevo ensayo del sociólogo e historiador coruñés Manuel Monge, pertenece sin disimulo a la segunda categoría. El propio autor lo define en el prólogo como un "panfleto pedagógico", una herramienta de combate intelectual concebida para discutir los relatos oficiales sobre la dictadura, la transición y la monarquía parlamentaria.PublicidadMaestro, sociólogo, expresidente de la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña, exconcejal del BNG en la ciudad y una de las voces más persistentes del memorialismo gallego, Monge construye una obra de más de treinta capítulos en la que conecta la represión franquista, la continuidad de determinadas élites políticas y económicas y la pervivencia de la Corona como institución nacida directamente de la voluntad de Francisco Franco. Su aproximación no es únicamente académica: durante la dictadura, el autor fue preso político y pasó por la cárcel de Basauri (Vizcaya) en 1968 y por la prisión de A Coruña en 1972, experiencias que ayudan a explicar el compromiso que atraviesa toda su trayectoria."El libro surgió de dos elementos", explica el autor. "Primero, la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2025 que dice que a una buena parte de la población española no le importaría una dictadura, que no distingue entre democracia y dictadura, demuestra que no hemos aprovechado estos últimos 50 años para explicar a las nuevas generaciones lo que realmente supuso la barbarie del franquismo. El segundo elemento fueron las memorias de Juan Carlos de Borbón, con las que intenta normalizar el hecho de que su reinado y el régimen del 78 son herederos de la voluntad de Franco, manifestando sin rubor alguno su admiración personal y política por el dictador".Desconocimiento históricoEsa preocupación por el desconocimiento histórico atraviesa todo el volumen. Monge arranca recordando que la Ley de Memoria Democrática reconoce expresamente el golpe militar del 18 de julio de 1936 como un ataque contra un gobierno legítimo y democrático. Desde esa premisa desarrolla una tesis contundente: la democracia española no constituyó una ruptura plena con la dictadura, sino una transición condicionada por estructuras, poderes y actores procedentes del franquismo.El primer capítulo desmonta algunas de las interpretaciones que, a juicio del autor, han servido durante décadas para justificar o relativizar la sublevación militar. Entre ellas figura la expresión utilizada por Alberto Núñez Feijóo para definir la Guerra Civil como una "pelea entre abuelos", una formulación que Monge considera representativa de los intentos por diluir las responsabilidades históricas del golpe de Estado.PublicidadManuel Monge: "No hemos aprovechado estos últimos 50 años para explicar a las nuevas generaciones lo que realmente supuso la barbarie del franquismo"El ensayo dedica buena parte de sus páginas a documentar la magnitud de la represión franquista. Tras la sublevación contra la República fueron asesinadas entre 130.000 y 150.000 personas mediante ejecuciones sumarias, una cifra que el autor compara con las represiones ejercidas por los regímenes nazi y fascista en Alemania e Italia. Según recoge la obra, en enero de 1940 había 270.000 personas recluidas en cárceles y campos de concentración franquistas, mientras otras fuentes elevan hasta 363.000 las personas privadas de libertad a finales de 1939.Las cifras continúan en las décadas posteriores. Monge recuerda que al menos 50.000 personas fueron ejecutadas durante la posguerra, entre ellas el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, además de dirigentes republicanos como Julián Besteiro, Juan Peiró o Ricardo Zabalza. El coste demográfico de la guerra y la inmediata posguerra, añade, supuso la pérdida de aproximadamente 600.000 personas en el censo y el exilio de otras 200.000 que nunca regresaron.Dimensión internacionalEl libro también subraya la dimensión internacional del exilio republicano. En marzo de 1939 había 275.000 españoles internados en campos franceses y alrededor de 40.000 fueron trasladados forzosamente a Alemania para trabajar en la industria de guerra. Miles terminaron en campos de concentración nazis. Solo en Mauthausen (Austria) murieron cerca de 5.000 de los 7.000 republicanos españoles que pasaron por aquel complejo de exterminio.PublicidadLa represión alcanzó igualmente a la enseñanza y a la Administración pública. Una ley aprobada en febrero de 1939 permitió expulsar a miles de funcionarios considerados desafectos al régimen. Entre ellos figuraban 60.000 maestros y profesores, sustituidos por personas afines a la dictadura. Unos 5.000 guardias civiles apartados de sus puestos por no apoyar expresamente la barbarie.El núcleo político del libro no se encuentra únicamente en el análisis de la violencia franquista. Monge sostiene que la cuestión decisiva es la continuidad institucional derivada de aquel golpe. "El punto de partida es que aquí hubo un golpe de Estado militar ilegal. Está en la Ley de Memoria Democrática. Todo lo que derivó institucionalmente de ahí debe ser considerado ilegal: alcaldes, ministros, diputados, altos cargos... Fueron ilegales. Pero les seguimos honrando con sus nombres en miles de calles de todo el Estado; títulos honorarios de ayuntamientos y diputaciones, donde sus retratos siguen luciendo en las zonas nobles de esas instituciones; medallas y honras de varios ministerios que se publicaron en el Boletín Oficial del Estado y que no se han revocado...".Desde esa perspectiva, la monarquía ocupa un lugar central. El autor insiste en que la Corona arrastra un "virus de origen" porque fue Franco quien designó personalmente a Juan Carlos de Borbón como sucesor. Varios capítulos examinan el juramento de fidelidad al régimen realizado por el futuro rey, sus relaciones con el dictador y las sombras que rodean la versión oficial del proceso de democratización.Felipe VILa crítica se extiende también al reinado de Felipe VI. Aunque la gestión del monarca actual aparece menos desarrollada que la de su padre, Monge considera que la institución mantiene intactos los mecanismos de protección e inviolabilidad que, a su juicio, dificultan la rendición de cuentas y el escrutinio democrático.La investigación dedica asimismo una atención especial a la corrupción vinculada a la Casa Real. Las cuentas opacas, las comisiones, la fortuna acumulada por Juan Carlos I, el caso Nóos y las relaciones del emérito con figuras como Corinna Larsen son presentados como expresiones de una cultura de impunidad cuya raíz estaría en la propia configuración política de la transición.La fortuna corrupta acumulada por Juan Carlos de Borbón y el caso Nóos, entre otros elementos, se presentan en el ensayo como expresiones de la cultura de impunidad diseñada en la transiciónEn paralelo, el ensayo rastrea la continuidad de las carreras políticas de determinadas élites surgidas del franquismo. Manuel Fraga aparece como una figura recurrente. Monge recuerda su papel dentro de la dictadura y cuestiona los relatos que presentan al fundador del Partido Popular exclusivamente como uno de los arquitectos de la democracia. A partir de esa genealogía, el autor enlaza la historia del franquismo con la evolución posterior del PP, desde José María Aznar hasta Mariano Rajoy, Alberto Núñez Feijóo y su sucesor en Galicia, el actual presidente de la Xunta, Alfonso Rueda.PublicidadLa dimensión gallega del libro resulta especialmente relevante. Monge rechaza la idea de que en Galicia hubiera una guerra civil en sentido estricto. Lo que existió, sostiene, fue un proceso sistemático de exterminio político ejecutado tras el triunfo inmediato de la sublevación militar. Apoyándose en investigaciones académicas, cifra en más de 13.000 las víctimas directas de la represión en Galicia entre asesinados, encarcelados y represaliados.Asesinados en GaliciaSegún los datos recogidos en la obra a partir del Proyecto Interuniversitario Nomes e Voces, 8.767 personas fueron sometidas a proceso judicial en Galicia, de las cuales 3.566 fueron condenadas a penas de prisión. Otras 4.699 fueron asesinadas: 1.466 mediante ejecución de sentencia y 3.233 tras los llamados "paseos". A ellas se sumarían miles de desaparecidos, encarcelados irregularmente, deportados o represaliados fuera de Galicia.La entrevista para esta información tuvo lugar en una cafetería del centro de A Coruña situada frente a la calle Ambrosio Feijóo Pardiñas. El detalle no es menor. Feijóo Pardiñas presidió tribunales militares que dictaron sentencias de muerte contra republicanos como el alférez Germán Riopedre López, el médico Manuel Calvelo o el obrero Manuel Sánchez Ayerbe. También condenó inicialmente a muerte a la activista republicana Isabel Ríos, aunque su pena acabaría siendo conmutada por cadena perpetua.PublicidadTras la conversación, Monge caminó unos 200 metros hasta el monumento dedicado a Alfonso Molina, alcalde franquista de la ciudad e integrante de su círculo político más íntimo, para hacerse la foto que acompaña a esta pieza. A la vuelta, ya bajo la placa de la calle dedicada a Feijóo Pardiñas, se produjo un encuentro inesperado con Carlos Negreira Soto, alcalde de A Coruña por el PP entre 2011 y 2015. Ambos se saludan cordialmente, y cuando Monge le explica a Negreira que estaba presentando al periodista su nuevo libro, con un ejemplar en la mano, el exalcalde sonríe y dice: "¡Tú no paras!". "¡No, no paro, ni pararé!", responde con ironía el historiador.La escena resulta significativa porque Monge y Negreira protagonizaron años atrás uno de los debates más ilustrativos de las disputas sobre memoria histórica en Galicia. El primero recuerda en el libro cómo, durante la inauguración del memorial a las víctimas del franquismo promovido por la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica en 2010, Negreira condicionó la participación del PP a que figuraran los nombres de todas las víctimas, incluidas las del bando franquista. El memorial recogía alrededor de 600 personas asesinadas por los sublevados. Monge respondió entonces pidiendo a Negreira que identificara a las supuestas víctimas ausentes del listado de homenajeados. "No pasó ningún nombre", escribe.La falsa "teoría del empate"El episodio le sirve para cuestionar lo que denomina la falsa "teoría del empate": la idea de que la violencia franquista y la violencia republicana fueron fenómenos equivalentes. Para el autor, esa interpretación persigue diluir responsabilidades históricas y consolidar una visión equidistante de los hechos ocurridos tras la sublevación militar.PublicidadA lo largo de casi quinientas páginas, Usted debería saber mantiene una voluntad explícita de confrontación política. Monge no pretende ocultar su posición ideológica ni su defensa del republicanismo. Tampoco aspira a una neutralidad académica convencional. Su objetivo es otro: proporcionar argumentos documentales para discutir el relato dominante sobre la Transición y sobre el papel de la monarquía en la democracia española.El resultado es una obra incómoda para quienes consideran cerrado el debate sobre la herencia del franquismo. Noventa años después del golpe de 1936 y medio siglo después de la muerte de Franco, Manuel Monge sostiene que las preguntas fundamentales siguen abiertas. Y que buena parte de las tensiones políticas actuales —desde las disputas sobre memoria democrática hasta el auge de la extrema derecha— no pueden comprenderse sin revisar críticamente los cimientos sobre los que se construyó el sistema surgido en 1978.