El vínculo entre el crecimiento y el bienestar se ha quebrado. Posiblemente ello explica, en buena parte, lo que sucede en la política y en la vida pública ante las que muchos ciudadanos manifiestan desconcierto, desencanto y sospecha. La semana pasada coincidían dos noticias de carácter contradictorio. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), ese club de cooperación entre los países más ricos y algunos países emergentes, actualizaba sus previsiones: España es el país de su entorno que más crece; casi triplica los porcentajes de la zona euro y cuadriplica los de Italia. Datos que hubieran conducido a la euforia en otros momentos y que sin embargo pasaron relativamente inadvertidos. Al tiempo, el último sondeo electoral publicado en este periódico ampliaba la holgura de la horquilla entre las derechas y el bloque gobernante, que es el que administra esas buenas cifras económicas.Es cierto que hay otros elementos que medir (el grado de corrupción, la calidad de las instituciones, etcétera), pero también se podrá convenir que la marcha de la economía ha sido muy significativa en otras coyunturas (aquel clintoniano tópico de “¡Es la economía, estúpido!”). ¿Qué ocurre? Que a pesar de esas cifras España apenas consigue sacar de la pobreza a una parte significativa de la población, o lo hace muy lentamente. Ni siquiera funciona la “teoría del goteo” por la cual parte del trigo que va en la carreta cae por el camino y beneficia a los pobres. No parece que la riqueza creada por los más ricos termine beneficiando indirectamente al resto de la sociedad. El crecimiento no permea.El observatorio Cofidis (empresa de servicios financieros especializados en créditos al consumo) aporta algunas tendencias que corroboran la Encuesta de condiciones de vida, del Instituto Nacional de Estadística: una cuarta parte de los hogares españoles no puede ahorrar nada cada mes; más a más, parecido porcentaje no podría hacer frente a un gasto imprevisto de 5.000 euros, el 11% ni siquiera podría asumir un desembolso de 1.000 euros, y el 7% de las familias no puede afrontar un pago extra de 500 euros mensuales. Este es otro ángulo para abordar el informe elaborado por la Red Europea contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español.A saber, uno de cada cuatro ciudadanos está en riesgo de pobreza, es decir, casi 13 millones de personas; este porcentaje apenas ha bajado en los últimos 15 años. España tiene el triste honor de ser el país europeo con una mayor tasa de pobreza infantil (niños más adolescentes): el 33,8% del total, 2,7 millones de personas. ¿Cómo evitar en ellos la sensación de que quien nace pobre permanece pobre? ¿Y que el crecimiento económico no sirve para identificar más riqueza con menos pobreza? La Red concluye que aunque la situación de pobreza se ha reducido ligeramente, si a los ciudadanos pobres se añaden aquellos en riesgo de pobreza y los menores pobres, cualquier avance queda en nada.En este momento introduce otro elemento central para el análisis de lo que sucede; cualquier avance queda muy limitado con los desajustes en el mercado de la vivienda, ese activo duradero que tiene un peso muy relevante no solo en las familias sino en las carteras de las empresas inmobiliarias, fondos buitre, bancos y sector público. Un informe de la Fundación BBVA indica que nuestro país ha pasado de crecer con fuerza en los primeros 10 años del siglo XXI a lomos de un potente boom inmobiliario que desembocó en la Gran Recesión, a padecer en la última década importantes tensiones en la disponibilidad y precios del alojamiento. Los números lo dicen todo: desde 2021, después de la covid, España ha construido tan solo un 45% de las viviendas que harían falta para alojar a los nuevos hogares que se han creado; ante las dificultades para comprar y la escasez de vivienda social, el número de hogares en alquiler a precio de mercado casi se ha duplicado. España ya no es un país de propietarios.
El vínculo entre crecimiento y bienestar está roto: más riqueza no es menos pobreza
España es el país de la UE que más crece, pero también el que tiene una mayor tasa de niños pobres







