Actualizado Domingo,
junio
02:12La combinaci�n de los archivos oficiales de Moncloa con las libretas de Leire D�ez convierte el 6 de julio de 2021 en un simb�lico d�a para lo que ha sido la doble cara que han ofrecido en estos a�os miembros del PSOE, el partido en el poder. Por un lado, esa ma�ana la ministra portavoz y de Hacienda, Mar�a Jes�s Montero, presentaba, con su entusiasmo habitual, las medidas aprobadas por el Gobierno, a cual m�s popular. La m�s lucida ese d�a es la que el PSOE presenta siempre como una de las que justifican el paso de Pedro S�nchez por Moncloa: la subida de pensiones con el IPC."El Consejo de Ministros, previa felicitaci�n al ministro Escriv�, ha dado luz verde a este important�simo proyecto normativo, el anteproyecto de ley de garant�a del poder adquisitivo de las pensiones, que recoge medidas clave para el colectivo de pensionistas, b�sicamente para su tranquilidad, en t�rminos de que se va a actualizar el poder adquisitivo de las pensiones cada a�o, seg�n el IPC del a�o anterior, una reivindicaci�n justa, largamente esperada en el tiempo por el colectivo de pensionistas", dijo Montero.El anteproyecto no preve�a que se iba a disparar la inflaci�n con la guerra de Ucrania que ya entonces preparaba Vladimir Putin. Seg�n la gran mayor�a de expertos nacionales e internacionales, no resuelve la viabilidad futura del sistema, pero aquel d�a eran todo parabienes. Tambi�n Montero present� con fuerza otra medida popular: "Se trata del decreto-ley de medidas urgentes para la reducci�n de la temporalidad en el empleo p�blico (...) busca simplemente acabar con la temporalidad en el �mbito del sector p�blico, tal y como hemos pactado con la Uni�n Europea, con el objetivo de que la tasa de temporalidad de este sector se sit�e por debajo del 8% en el conjunto de las administraciones p�blicas". A�n a�os despu�s, la UE considera incumplida esa promesa y no se ha resuelto el problema, pero ir�nicamente, una persona muy pr�xima a la propia Montero estaba a esa misma hora reunida con Leire D�ez en Pamplona intentando resolver su propio problema de "temporalidad en el sector p�blico". Se trataba de Vicente Fern�ndez, el ex presidente de la Sepi al que Montero hab�a intentado guardar el puesto todo lo que hab�a podido, a�o y medio, por si le absolv�an ya del llamado caso Aznalc�llar. No fue el caso -a�n le llevar�a cuatro a�os m�s- y Fern�ndez quer�a, mientras, algo m�s que volver a su plaza de letrado en Andaluc�a y recuperar e incluso mejorar ampliamente los ingresos que recib�a como presidente de la Sepi, uno de los mejor pagados en la Administraci�n, por encima de los 200.000 euros.Seg�n las libretas de Leire D�ez, entonces responsable de comunicaci�n de Enusa, ambos se citaron en la sede de Servinabar con Antx�n Alonso, el socio del dirigente del PSOE, Santos Cerd�n, para analizar hasta 29 oportunidades de negocio en el sector p�blico. Fue una cita para generar 'mordidas' aprovechando la informaci�n privilegiada que consegu�an en la Sepi, empresas p�blicas y el Gobierno en general. Se repartieron las gestiones y, seg�n la UCO, varias de las oportunidades que comentaron aquel d�a, como el caso del controvertido rescate del grupo vasco Tubos Reunidos, terminaron en bot�n para Mediaciones Mart�nez, el nombre de tebeo de su sociedad instrumental, o para la propia Servinabar.As� que mientras la jefa de Fern�ndez -y creciente entonces dirigente del PSOE- Montero presentaba medidas sociales, la trama de otro directivo al alza del partido, Santos Cerd�n, se reun�a para dar pelotazos a costa de los contribuyentes. Todo en el mismo y muy simb�lico d�a. En el anterior Gobierno del PP hubo tambi�n jornadas simult�neas con consejo de ministros por un lado y andanzas de su tesorero, por otro, pero el actual partido en el poder prometi� regeneraci�n.No deja de ser aleg�rico tambi�n el final de aquella rueda de prensa de Montero. La entonces vicepresidenta econ�mica, Nadia Calvi�o, record� con un susurro a la titular de Hacienda que a�n no hab�a comentado nada sobre la ley contra el fraude que estaba a punto de aprobarse en el Parlamento. Montero recogi� con energ�a el guante: "Es una ley complementaria absolutamente a todo el impulso fiscal (...) nos va a permitir que afloren en este momento pr�cticas o pol�ticas, arquitectura, ingenier�a fiscal, que no se corresponder�a con ese concepto de progresividad y de justicia que queremos impulsar desde el Ejecutivo". Ya, pero, al mismo tiempo, se celebraba la oscura reuni�n en Servinabar.













