Por eso, es inminente preguntarse si Colombia está preparada a nivel hídrico, energético, económico y sanitario. En este especial, SEMANA habló con expertos en estos rubros para esclarecer estas dudas de cara a la llegada del fenómeno climatológico.Durante los últimos meses, una palabra ha comenzado a repetirse con fuerza en los reportes meteorológicos, los análisis energéticos y las reuniones de planeación de distintas entidades públicas del país: el fenómeno de El Niño.Y es que las probabilidades de su formación durante el segundo semestre de 2026 han encendido las alertas de expertos en diferentes materias por la situación actual del país, principalmente, existe el miedo de una sequía y de un colapso energético, o lo que algunos han vaticinado: un apagón.La preocupación no es menor. Colombia todavía conserva fresco el recuerdo del apagón de 1992 y de los efectos que dejó el paso de El Niño en 2015-2016 y 2023-2024, los cuales obligaron a implementar medidas extraordinarias para garantizar el abastecimiento de agua y pusieron en jaque al sistema eléctrico, a la ganadería y al sistema de salud.Pero para poder hablar de riesgos, de proyecciones o de preparaciones, primero debemos conocer qué es el fenómeno de El Niño y cómo se manifiesta en nuestro país.
¿De Fenómeno de El Niño a Superniño? El examen climático para Colombia
Expertos hablaron con SEMANA y advierten que el país podría enfrentar uno de los fenómenos más intensos de los últimos años con sequías, riesgo de apagones, presión sobre los embalses, impactos en la salud pública y amenazas para la producción agropecuaria.
Colombia enfrenta El Niño severo (30% probabilidad, septiembre 2026) con anomalías térmicas hasta 2°C. Para IT managers, riesgo crítico sobre grid energético y continuidad data center; precedentes 2015-2016 dejaron apagones e impacto supply chain.














