La Secretaría de Inteligencia de Estado había ejecutado $ 3.796 millones en gastos reservados hasta el 23 de mayo, según publicó este mismo medio. Es decir, ese fue el egreso de dinero por cuyo fin y uso no se rinden cuentas. Pero en los días que le siguieron en el presupuesto se devengó casi la misma cantidad: otros $ 3.500 millones en poco más de dos semanas, según pudo constatar PERFIL.
En total, la Secretaría que dirige Cristian Auguadra tiene recursos asignados por $ 97 mil millones: $ 19 mil millones de ellos destinados a gastos reservados. De esos últimos, ya se devengaron $ 7.261 millones.
Para tomar dimensión de la magnitud de esta cifra, la ejecución registrada en el presupuesto abierto en las últimas semanas es equivalente a lo que se devengó en los primeros cinco meses del año, y coincide con un hecho señalado también por este medio: la designación de Sebastián Pareja, hombre de confianza de Karina Milei, como presidente de la comisión bicameral de Fiscalización y Seguimiento de los Organismos y Actividades de Inteligencia. Es decir, la encargada del monitoreo de estos gastos secretos.
Las actividades de la Secretaría de Inteligencia, sin embargo, no se ampliaron en la misma dimensión que los montos ejecutados. Al menos así lo afirmó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su último informe en el Congreso. Ante la legislatura aseguró que “la reforma introducida por el Decreto 941/25 no amplió las facultades del organismo, sino que, por el contrario, las delimitó, siendo éste el primer gobierno que redujo su ámbito de actuación”.














