El 11 de mayo, con las firmas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Economía, Luis Caputo, la decisión administrativa 20/2026 oficializó una reducción del presupuesto nacional en $ 2,8 billones para 211 programas, entre ellos algunos claves en materia de salud y educación. Pero de los recortes que impactaron en prácticamente todos los ministerios y organismos, la gran ausente fue la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), que mantuvo sus recursos en $ 97 mil millones, $ 19 mil millones de ellos destinados a gastos reservados: es decir, fondos cuyo uso y fin no son públicos por razones de seguridad.

Durante esa misma semana la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, logró imponer como presidente de la comisión bicameral de Fiscalización y Seguimiento de Organismos y las Actividades de Inteligencia a un hombre de su confianza, el diputado Sebastián Pareja. Desde ahora tendrá bajo su responsabilidad nada más y nada menos que la comisión que se ocupa de examinar los gastos reservados que ejecuta la SIDE: en lo que va del año, según verificó PERFIL en el presupuesto abierto, el organismo a cargo de Cristian Auguadra devengó $ 3.796 millones en este ítem, $ 1.320 millones de los cuales se gastaron en los últimos dos meses.