La Secretaría de Inteligencia de Estado había ejecutado $ 3.796 millones en gastos reservados hasta el 23 de mayo, según publicó este mismo medio. Es decir, ese fue el egreso de dinero por cuyo fin y uso no se rinden cuentas. Pero en los días que le siguieron en el presupuesto se devengó casi la misma cantidad: otros $ 3.500 millones en poco más de dos semanas, según pudo constatar PERFIL.