Entiendo que la pregunta se refiere a la importancia que para la evolución humana tuvo que pudiéramos hablar o no. Esta cuestión se ha abordado con distintas estrategias. Se ha intentado estudiar cómo sería la mente de las personas del pasado; también se han intentado reconstruir las vías aéreas superiores, el órgano que emite los sonidos, pero son tejidos blandos que no fosilizan; se ha estudiado el hueso hioides, que podría dar claves pero este hueso no articula directamente con ningún otro, solo con musculatura, es decir, otra vez tejidos blandos. También se ha estudiado si la laringe sería alta o baja. Hace casi 20 años, se vio que la de los chimpancés está en la misma posición que la nuestra, incluso se ha demostrado que los macacos que evolutivamente están mucho más alejados de nosotros que los chimpancés, tienen la laringe en la misma posición, es decir que ya tendrían la capacidad de producir el mismo rango de sonidos que utilizamos nosotros.

Pero hay un elemento referido a las capacidades del habla que durante mucho tiempo nadie estudiaba. Se trata de saber cómo oía una especie del pasado. Está muy bien que tú puedas hablar, pero necesitas que alguien pueda escuchar.

Nuestro grupo de investigación trabaja exactamente en esto, junto a ingenieros de telecomunicaciones. Tomamos medidas en estructuras anatómicas del interior del hueso temporal, que es donde se aloja la maquinaria de la audición, y a partir de ahí se pueden hacer curvas de transmisión de la potencia sonora que son lo más parecido a un audiograma que puedes hacer a un hueso.