La dieta de la alcachofa. La dieta del mel�n. La dieta de los zumos de frutas... Hay personas, sobre todo mujeres, de 30 a 40 a�os que llevan toda su vida haciendo dietas a las que se a�ade ejercicio compulsivo. Su principio fundamental es no engordar. Es lo que se conoce como permarexia y es una de las muchas formas de presentaci�n de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) no espec�ficos o no especificados, a menudo ocultos.Los TCA m�s conocidos son la anorexia y la bulimia nerviosas, pero esto ha cambiado en los �ltimos a�os, especialmente despu�s de la pandemia. "Se ha ido modificando la presentaci�n de este tipo de patolog�a. Aunque se conservan la anorexia y la bulimia tradicionales, lo que llamamos cuadros cl�sicos, est� apareciendo toda una serie de manifestaciones y alteraciones de la relaci�n del individuo con el alimento, con la nutrici�n", explica Antonio Torres, miembro del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Espa�ola de M�dicos Generales y de Familia (SEMG), que est� celebrando estos d�as su congreso en Oviedo (Asturias).Para Torres estos TCA silenciosos y menos visibles se deben a un "trasfondo biol�gico, gen�tico, hormonal, lo que podr�amos llamar un eje absolutamente cerebro-metab�lico, y es altamente dif�cil de tratar desde el punto de vista biol�gico. Pero adem�s tenemos todo lo que es el componente psicosocial". Lo que s� recalca Torres es que ninguna de las formas de TCA es ninguna moda, "no es ninguna elecci�n personal de un individuo, es alguien que involuntariamente cae en una enfermedad".Los TCA no espec�ficos comparten datos de diferentes alteraciones, pero no se ajustan a los par�metros de ninguna de ellas: "No cumplen los criterios completos de la anorexia, ni de la bulimia... pero tienen un fin com�n que es la desnutrici�n y las alteraciones psicof�sicas". Torres incide en que al haber mayor sensibilizaci�n ante estos temas se diagnostican m�s, pero lo cierto es que se han disparado: desde el a�o prepandemia, es decir, 2019 a los a�os 2024-2025 se han incrementado un 110%. "Solo los trastornos de la conducta alimentaria no espec�ficos son el doble de la suma de la prevalencia de la bulimia y la anorexia nerviosa tradicionales", asegura Torres.En ese sentido, seg�n datos de estudios de prevalencia en nuestro pa�s y de la Asociaci�n Espa�ola de Pediatr�a, la anorexia nerviosa tiene una prevalencia estimada en Espa�a de entre el 0,5 y el 1% (con el pico de incidencia en los 13-15 a�os); la bulimia nerviosa tiene una prevalencia estimada del 1-2,5% (y pico de incidencia de los 16 a 19 a�os); los trastornos por atrac�n, 2-3,5% (siendo el pico de incidencia en adultos j�venes, a partir de los 20 a�os); y los TCA no especificados, un 3-5% de prevalencia estimada, d�ndose ese pico de incidencia a cualquier edad.El peso ya no es el principal problemaHace tiempo que conocemos la vigorexia o dismorfia muscular (alteraci�n de la imagen corporal por la que el paciente presenta una preocupaci�n excesiva hacia su cuerpo), pero ha surgido tambi�n la ortorexia, que es la obsesi�n patol�gica por la comida sana y por controlar su calidad y falta de a�adidos. Este trastorno se convierte en una disminuci�n de la ingesta que termina siendo realmente una alteraci�n que va a terminar provocando enfermedades graves que pueden llevar a la muerte, detalla Torres.Todos estos cambios ponen en com�n, seg�n el experto, que el peso ya no es el principal problema "y por eso en atenci�n primaria o incluso en otras especialidades nos pasa desapercibido porque ya no vamos a ver esos pacientes con esa emaciaci�n, esa caquexia [p�rdida extrema de peso] casi podr�amos decir terminal que hemos visto en el final de una anorexia nerviosa y en esas bulimias con todos los signos f�sicos del v�mito inducido, las alteraciones dentales, etc. Pero s� vemos todas las otras alteraciones: podemos ver las cardiovasculares, las nefrol�gicas, las g�stricas, etc.", relata el especialista de la SEMG.Los m�dicos est�n detectando un aumento significativo de casos relacionados con una obsesi�n por la alimentaci�n perfecta, el control cal�rico extremo y el ejercicio compulsivo, sobre todo vinculados a modelos corporales idealizados difundidos en internet. "Las redes sociales, combinadas con la cultura fitness y una intensa presi�n est�tica, est�n transformando conductas obsesivas en h�bitos aparentemente saludables validados socialmente", explica Torres. El impacto es especialmente profundo en adolescentes y j�venes, que terminan interiorizando "est�ndares corporales inalcanzables y editados como la norma".El problema es que muchas de estas conductas pasan desapercibidas porque se disfrazan de inter�s por la salud, la alimentaci�n saludable o el ejercicio f�sico. "El peligro radica en la sutil l�nea entre salud y enfermedad", se�ala el m�dico. Torres insiste en la importancia del m�dico de Familia para detectar de forma temprana estos problemas: "Cuanto antes empiece antes podremos dar soluciones definitivas, tenemos que estar atentos porque no es nada f�cil". Y es que las modificaciones no han alterado solo la forma de presentaci�n, tambi�n las edades y el sexo. "De siempre hemos sabido que nueve de cada 10 anorexias se observaban en mujeres. Esto est� cambiando en varones y adolescentes".Destaca Torres tambi�n el momento de aparici�n: "Estamos teniendo ya casos de alteraciones de conducta de alimentaci�n en menores de 12 a�os. Durante a�os se han dado entre los 12 y 18 a�os, era la banda de control que se estaba utilizando, y se est� ya mirando entre 6 y 24 a�os, lo cual hace que ya esa vulnerabilidad no sea solo la vulnerabilidad del adolescente, que dec�amos en su momento".El especialista habla tambi�n de los denominados trastornos de evitaci�n y restricci�n de la ingesta de alimentos (cuyo acr�nimo es Teria o Arfid en ingl�s por Avoidant/Restrictive Food Intake Disorder), "sencillamente por su aspecto, su sabor, su color, por el miedo a atragantarse porque en un momento determinado pudieron haber tenido un atragantamiento... En definitiva, es eso de lo que muchas veces se nos quejan los padres en la consulta cuando dicen 'es que mire, no le gusta nada, es que no encontramos nada que le guste'".En el extremo opuesto a la evitaci�n o restricci�n de ingesta est� el atrac�n. "A consulta vienen pacientes que se les detecta que tienden atracones compulsivos de comida sin mecanismos de compensaci�n, que entonces ser�a una bulimia pues tendr�as una forma de presentaci�n. Muchas veces es el familiar o el tutor el que nos viene informando de ello", se�ala Torres. El experto indica que en varones, por ejemplo, el atrac�n y la vigorexia est�n siendo predominantes -aunque tambi�n est� creciendo en este grupo la anorexia nerviosa cl�sica-.Otras formas de presentaci�n de los TCA no espec�ficos son la alcohorexia (o drunkorexia en ingl�s), que combina la restricci�n extrema de calor�as con el abuso de alcohol. "Sencillamente lo que hacen nuestras chicas adolescentes hoy en d�a, que comen mal y poco durante la semana para compensar el exceso de ingesta cal�rica que van a tener el fin de semana con el alcohol. Porque saben el n�mero de calor�as que tiene cada calimocho, cada gin tonic o cada bebida alcoh�lica que van a tomar. Luego ya te est� indicando alguien que se preocupa excesivamente por las calor�as de todo lo que le rodea", subraya Torres.El especialista menciona tambi�n la diabulimia, que es "el proceso que hacen algunas diab�ticas j�venes que dejan de pincharse la cantidad adecuada de insulina para generar una glucosuria intensa y hacer unas p�rdidas r�pidas de peso. Ponen en peligro su vida". O la dieta restrictiva que realizan algunas embarazadas "para intentar compensar el aumento de peso fisiol�gico que van a tener al gestar un ni�o. Esto va a traer alteraciones a la paciente y desde luego al ni�o, esto se est� viendo". Son distintas formas de presentaci�n de estos TCA ocultos "que todas van a terminar generando un da�o, que adem�s se puede prolongar en el tiempo: imaginemos si la diab�tica entra en un coma de los peligrosos que termina en una UCI. Evidentemente, estamos hablando de cosas que no son balad�es", remata Torres.
Ortorexia, permarexia o alcohorexia: los trastornos de la conducta alimentaria no espec�ficos ya casi doblan a la bulimia y la anorexia nerviosa tradicionales
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Los TCA no específicos crecen 110% desde 2019, duplicando anorexia y bulimia combinadas. Ortorexia y permarexia eluden diagnóstico por falta de signos visibles; redes sociales amplifican riesgo en menores y varones.













