El sector T de Tiesos o el P de Pobres. En internet ya les han puesto muchos nombres y etiquetas a las miles de personas que, noche tras noche, se agolpan a las puertas del sector 20 del Estadio Riyadh Air Metropolitano. Acuden all� con la �nica ilusi�n de escuchar los conciertos de Bad Bunny de forma gratuita, asumiendo que no podr�n ver absolutamente nada de lo que ocurre sobre el escenario. Sin embargo, tal y como resume Paula, una de las presentes el pasado mi�rcoles: "El ambiente somos nosotros". En esa explanada, los que se quedaron sin entradas arman su propia fiesta con m�sica, disfraces, bailes y banderas, construyendo una especie de casita comunitaria en la que no entran los famosos ni los privilegios, pero donde sobra el fanatismo de los que, a pesar de seguir al artista desde sus inicios, no tuvieron la suerte de conseguir entradas o no pod�an pagar unos precios tan altos.Entre la multitud del mi�rcoles se encontraban Jara Lorenzo y Julieth Palacios, dos j�venes de Guadalajara que viajaron a Madrid por un solo d�a con el �nico objetivo de pas�rselo bien y escuchar a Benito Antonio, el nombre real del cantante, desde fuera. Las miles de personas aglomeradas a la entradade la puerta 20.Antonio HerediaA pocos metros estaba un grupo de Madrid formado por Yago, Alejandra, Cristina, Sof�a, Marta, Guillermo y Luis. Solo una de las chicas del grupo ten�a entrada para una de las fechas, pero los dem�s decidieron venir a escucharlo desde fuera. �La explicaci�n? "Porque es Bad Bunny y esto es hist�rico". Su plan era hacer la previa en una casa, ir directos al concierto a bailar y beber y despu�s: "Si la cosa se calienta, salimos de fiesta". Adem�s, recuerdan que en su momento tambi�n fueron a ver a Le�n XIV: "Vimos al Papa y al Papi esta semana".La emoci�n y el orgullo por las ra�ces culturales lo aportaban Daisy y V�ctor, una pareja que ven�a desde Puerto Rico y que se encontraba pasando unos d�as de vacaciones en Espa�a. Su viaje coincidi� por casualidad con las fechas de los conciertos y se acercaron al Metropolitano para ver c�mo se viv�a el ambiente porque, aunque no ten�an entradas, ya hab�an tenido la oportunidad de escuchar al artista en su residencia de Puerto Rico. Ella explicaba emocionada que quer�an comprobar de primera mano c�mo vive la gente de aqu� la m�sica de su compatriota y, entre l�grimas, admit�a que les entusiasmaba much�simo ver el enorme impacto y todo lo que el artista ha logrado construir a nivel internacional "siendo de una isla tan peque�a".Algunas de las chicas entre la multitud de personas all� reunidas.Antonio HerediaPor su parte, Ainoa Fern�ndez y �ngel Colmenar prefer�an tomarse la situaci�n con humor y bromeaban diciendo: "Hemos venido a verlo desde fuera por no gastar 200 euros", aunque despu�s aclaraban que la verdadera raz�n es que resulta imposible conseguir una entrada debido a los precios y a la alta demanda. Ella confesaba ser una aut�ntica fan�tica y comentaba que prefiere que el artista cante sus temas antiguos, recordando que en el tour anterior no pudo asistir por falta de dinero y que este a�o se volvi� a quedar fuera por no ser lo suficientemente r�pida en la venta.Aisha Itziar y Ainhoa Carrilero son de Madrid y, aunque una de ellas asisti� al concierto el s�bado y la otra fue el mi�rcoles, decidieron reunirse para escuchar juntas la m�sica desde el exterior del estadio. Para ellas, lo verdaderamente importante no era solo el hecho de entrar al recinto, sino la oportunidad de poder vivir el momento juntas, bailando y disfrutando de una amistad que supera a cualquier artista, por lo que consideraban que escuchar el concierto desde fuera era una opci�n perfecta para revivir la experiencia, esta vez, juntas. Izabella, descalza frente al estadio, despu�s de esperar horas por una entrada.Antonio HerediaM�s lejos se encontraban Wallas e Izabella, dos amigos de Galicia y Brasil respectivamente, que decidieron probar suerte en las taquillas, pero a pesar de haber pasado un "agobio terrible de pie bajo el sol desde las tres de la tarde", no consiguieron entradas para el mi�rcoles, aunque s� para el jueves.Paula y Ver�nica Reyes son migrantes, no consiguieron entradas para ning�n d�a, pero decidieron ir a las inmediaciones del estadio para, al menos, "escucharlo y vivir el ambiente". Son de Per� y viven en Madrid; escuchan al artista desde siempre y explicaban que todos los recuerdos en su pa�s natal tienen la m�sica de Bad Bunny de fondo. Emocionadas comentaban que "emigrar de casa no es f�cil" y que se identifican con Benito porque habla de eso en sus temas. Paula y Ver�nica Reyes escuchando a Bad BunnyAntonio HerediaPaula lleva un a�o en Espa�a y Ver�nica, su madre, lleva tres meses, esta �ltima cuenta que le da pena haber dejado a sus perros, por su parte, Paula lleg� sola en marzo y no ten�a amigos, por lo que se pas� el verano sola en la habitaci�n escuchando el �lbum de Bad Bunny, por eso se pone a llorar cuando escucha Turista.Paula y Sof�a con sus camisetas personalizadas hechas a mano.Antonio HerediaLos que m�s destacaban en la multitud son los creativos. Paula, Sof�a, Tom�s, Agust�n y Borja, llevaban camisetas hechas con 60 pegatinas de Bad Bunny que tardaron d�as en hacer. No consiguieron entradas para ning�n d�a y vinieron para escucharle y "quitarse el mono".El tatuaje de "Un verano sin ti" de Fernando.Antonio HerediaNancy , Fernando y Nicole ven�an desde Tarragona. En Barcelona no consiguieron entradas, pero todos ten�an pases para el jueves en Madrid. Los padres explicaban que el artista lo es todo para sus hijos, el joven del grupo lo sigue desde 2016 y es tan fan�tico que lleva tatuado el �lbum Un verano sin ti, por suerte para �l la canci�n exclusiva del mi�rcoles, que solo canta en un concierto de la gira, fue precisamente la que le da nombre al �lbum.Por su parte, Jorge, Cristina y Ariadne llevaban c�maras de flores. No hab�an conseguido entradas, pero al final decidieron ir igual para "vivir la experiencia, conocer gente y pas�rselo bien". Para integrarse, fabricaron ellos mismos unas c�maras de papel decoradas con un collar hawaiano, simulando las que daban dentro. Jorge, Cristina y Ariadne con sus c�maras de papel.Antonio HerediaEl toque m�s gracioso lo pon�a Adri�n Gonz�lez, que iba vestido de tibur�n porque "le daba FOMO" no ir al recital. Fue con sus amigos a los exteriores del estadio porque escucharon que hab�a "botell�n y buen ambiente", y �l decidi� que iba a ser el protagonista de la canci�n Safaera: Se puso el traje y se puso a perrear con todos.Al final del d�a, este rinc�n improvisado demuestra que la m�sica de verdad no entiende de muros, de aforos ni de entradas vips. No tuvieron un asiento numerado ni pudieron ver de cerca a su �dolo, pero todas estas personas lograron transformar el sector 20 en un refugio humano, donde las l�grimas por la distancia de los hogares se mezclaban con los abrazos de amigos de toda la vida y las risas de desconocidos. En un mundo lleno de barreras, ellos recordar�n que no cantaron solos en La Casita Low cost de Bad Bunny.