Perros y lobos son primos lejanos. Poseen un antepasado común y, genéticamente, conservan muchísimas similitudes. Sin embargo, años de evolución han hecho que su cerebro funcione de manera muy diferente. La domesticación de los canes por parte de los humanos hizo que sus capacidades cognitivas variaran, lo que permite que establezcan lazos afectivos con las personas. También que nos podamos entender con ellos, aunque sea con comandos sencillos. El lobo, por su parte, siguió viviendo en estado salvaje. Tienen la tendencia a huir de los humanos y conservan un instinto depredador que los perros han suavizado, acostumbrados que los humanos provean comida en su lugar.PublicidadTambién hay diferencias físicas notables. Los lobos tienden a ser más grandes y musculosos que la mayoría de perros. Además, al ser animales casi exclusivamente carnívoros, sus mandíbulas son mucho más robustas, capaces de ejercer una presión mayor en cada mordida. Los lobos poseen una fisonomía más uniforme, fruto de reproducirse entre ellos. Sin embargo, en esencia, perros y lobos son canis lupus, lo que implica que son compatibles genéticamente. Es decir, se pueden reproducir entre ellos y no solo eso; en el Himalaya han comenzado a hacerlo. El resultado es una nueva especie que se ha convertido en toda una pesadilla para las personas de la zona.Qué son los khipshang, la mezcla de perro y lobo que tiene en jaque al HimalayaSegún documenta una investigación de New Scientist, en la región de Ladakh, en la India, se ha producido una alteración genética que tiene en vilo a la comunidad local. También a la científica, pues puede acarrear la desaparición de la especie de can más genéticamente pura que se conserva en el mundo: el llamado lobo del Himalaya. Se calcula que apenas sobreviven unos centenares de estos cánidos. Una comunidad pequeña, que comparte espacio con unos 25.000 perros salvajes que, poco a poco, han ido dominando la zona. Dos grupos poblacionales que, además, se han ido mezclando con el paso del tiempo.El resultado es lo que los locales han bautizado como khipshang, un híbrido entre perro y lobo que comparte características con ambos animales. “No se trata de un perro, pero tampoco es un lobo. Es un cruce”, cuenta Tsewang Namgail, director del Snow Leopard Conservancy India Trust a New Scientist. Son más grandes que un perro corriente, pero más pequeños que un lobo. Aunque si por algo destacan es por su personalidad híbrida. Son conocidos por liderar manadas y, además, son muy fieros. Básicamente, se trata de un animal con la capacidad de caza de un lobo y con la astucia de un perro.PublicidadAtaques a humanos en la zonaSegún el reportaje, en lo que va de 2026 se han producido de cuatro a cinco ataques al día a personas por parte de perros salvajes. Un escenario que se cree que ha empeorado a raíz de la entrada en escena de los khipshang. A diferencia de lo que ocurre con los lobos, que generalmente tratan de rehuir a los humanos, esta nueva especie no tiene miedo a las personas e, incluso, podrían verlas como una presa potencial. Es cierto que se trata de una especie tan nueva que se carecen de estudios fiables sobre ella. Sin embargo, la percepción en la zona es pesimista.“Como se trata de una especie nueva, no tienen un lugar asignado en la cadena trófica, como otros animales, y esto es algo frágil de alterar. Eso es lo que les hace tan peligrosos, para todos nosotros”, reflexiona Namgail. Al fin y al cabo, se sabe que los lobos poseen la capacidad de transmitir conocimiento a otros congéneres. Por ello, se cree que los khipshang también pueden ser capaces de enseñar a los perros salvajes a cazar, sino que también hereden su actitud y entren en conflicto con los habitantes de la zona tan y cómo hacen los perros actualmente.Una amenaza para los propios lobosPero, además, la proliferación de estos khipshang se considera una amenaza para la conservación del lobo del Himalaya. Una especie que fue descubierta en 2020, pero que tiene fascinada a la comunidad científica debido a su carácter primitivo. Es previo a la evolución del lobo gris contemporáneo, el cual domina los páramos de América del Norte y Eurasia. Por lo que, en cierto modo, su presencia es una ventana al pasado. Una anomalía fascinante, conservada gracias a su capacidad para sobrevivir en las alturas.PublicidadJuegan, además, un papel fundamental en el ecosistema del Himalaya. Son uno de sus principales depredadores, junto al leopardo de las nieves o el oso gris, un rol imprescindible para regular la población de herbívoros y, en definitiva, mantener todo equilibrado. Sin embargo, existen pocas especies de lobo de Himalaya, sobre todo en comparación con las poblaciones de perros salvajes que existen en la zona. Por ello, al competir por el alimento, estas pueden terminar por reemplazarlas, sobre todo a raíz de la irrupción del khipshang.Posibles soluciones a este nuevo problemaSe trata de una situación novedosa, por lo que la reacción todavía se está gestando. Sin embargo, no es la primera vez que sucede un fenómeno análogo con las poblaciones de perros salvajes en zonas de montaña. Ya en zonas de Norteamérica e Italia el lobo rojo o el lobo occidental se ha diluido a causa de la hibridación.La primera solución que se podría pensar es esterilizar a las camadas de perros salvajes que pueblan el área. Sin embargo, esta práctica es ilegal en Ladakh. Además, las creencias budistas desaprueban el dañar la naturaleza. En una zona convulsa, los perros actúan como primera línea de defensa de las bases militares, ya que sus ladridos alertan a las tropas. Es por ello que los soldados suelen alimentarlos. Sin embargo, se trata de una costumbre dañina pues afecta a otras especies, ya que los casos de rabia y moquillo canino se cree que están provocando descensos en las poblaciones de zorros y lobos.Lo que hoy pone en jaque al lobo del Himalaya y a las comunidades de Ladakh anticipa un problema mucho más amplio: las fronteras entre los salvaje y lo doméstico están más desdibujadas que nunca. Algo que, en última instancia, sirve para criar depredadores que no tienen nombre, tampoco plan de contingencia contra sus efectos.