Las marcas de mordida sobre una carcasa podían desencadenar disputas feroces entre grandes carnívoros. Un superdepredador ocupaba la parte más alta de la cadena alimentaria porque tenía fuerza suficiente para capturar grandes presas y para defenderlas frente a rivales. En ecosistemas ricos en fauna de gran tamaño, la competencia solía llegar de otros cazadores capaces de abatir animales similares o de aprovechar los mismos recursos.

Esa rivalidad afectaba al acceso a la comida, al territorio y a las rutas de desplazamiento. Por eso, un gran felino de la Edad de Hielo habría tenido que medirse con otros depredadores poderosos que perseguían objetivos parecidos dentro del mismo entorno.

Cell presentó a Panthera spelaea como una especie distinta

La imagen tradicional del león de las cavernas ha cambiado gracias a una investigación publicada en Cell. El trabajo, desarrollado por científicos del Centro de Paleogenética de la Universidad de Estocolmo junto con especialistas de otras instituciones, concluye que Panthera spelaea no era una variante robusta del león actual. Los análisis de ADN muestran que se trataba de una especie diferenciada, con una trayectoria evolutiva propia que comenzó hace más de 1,7 millones de años.