Estudios recientes sobre lácteos enteros no hallaron una asociación negativa significativa con obesidad, diabetes, hipertensión o colesterol elevado (Imagen Ilustrativa Infobae)Durante años, las recomendaciones nutricionales se enfocaron en limitar los lácteos enteros por su supuesta relación con el colesterol y con posibles daños al corazón. Las investigaciones científicas más recientes muestran que este enfoque resulta limitado, ya que el impacto de un alimento debe analizarse en su totalidad y no a partir de un solo componente.Los estudios actuales respaldan el consumo de estos productos dentro de una alimentación equilibrada, destacando que no aumentan el riesgo de enfermedades cardiometabólicas y, además, aportan nutrientes esenciales para el organismo.PUBLICIDADInvestigaciones como la realizada por la Universidad de Vermont, que revisó estudios publicados en la última década, no encontraron una asociación significativa entre su consumo y un mayor riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión o colesterol elevado.En ese sentido, las Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025–2030, publicadas por el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, reorganizaron el mensaje central hacia la “comida real” y la reducción de ultraprocesados. Las guías incluyeron a los lácteos enteros sin azúcares agregados como parte de un patrón alimentario que prioriza nutrientes de calidad.PUBLICIDADLa discusión actual propone evaluar patrones completos de alimentación, con variedad, productos naturales y una mirada menos centrada en contar calorías o aislar un solo nutriente (Imagen Ilustrativa Infobae)El concepto de matriz alimentaria se refiere a la estructura y la interacción de todos los componentes del alimento, más allá de sus nutrientes individuales. Según detalló a Infobae la licenciada y doctora en nutrición María Elena Torresani, integrante de PROFENI, comprender cada alimento implica analizar tanto su composición como la forma en que sus componentes actúan juntos.La grasa láctea se caracteriza por una organización física y química compleja, distinta de otras grasas animales. Contiene ácidos grasos de cadena corta y media, que proporcionan energía de rápida utilización y tienen baja tendencia a acumularse en el tejido graso. Estos ácidos no aumentan los niveles de colesterol sanguíneo y presentan funciones antivirales y antibacterianas.PUBLICIDADDentro de estos componentes resalta el ácido butírico, que alimenta a las células, actúa como antiinflamatorio y beneficia la salud intestinal, además de contribuir a la prevención del cáncer de colon. La grasa láctea es también la principal fuente natural de ácido linoleico conjugado (CLA), relacionado con efectos cardioprotectores.La matriz específica del yogur y el queso, por ejemplo, cambia durante la fermentación, generando nuevas interacciones con proteínas y microorganismos. Esto puede favorecer tanto la salud intestinal como el fortalecimiento del sistema inmunológico.PUBLICIDADEl queso cottage destaca por su alto contenido de proteínas de alta calidad y bajo aporte calórico, favoreciendo dietas hipocalóricas (Imagen Ilustrativa Infobae)Investigadores de la Universidad de Vermont analizaron más de 10 estudios publicados en los últimos 10 años sobre el consumo de lácteos enteros y sus efectos en la salud cardiometabólica. Publicaron los hallazgos en la revista Frontiers in Nutrition.La mayoría de los estudios no encontró una asociación negativa significativa entre la ingesta habitual de estos productos y el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión o colesterol elevado.PUBLICIDADAlgunos trabajos observaron que alimentos como la leche y el yogur podrían tener efectos favorables sobre factores de riesgo cardiovascular. El estudio EPIC-Norfolk en Reino Unido informó que sustituir grasas de carnes por grasa láctea podría asociarse con una disminución del riesgo cardiovascular.Otras investigaciones sugieren que integrar grasa láctea en la dieta puede relacionarse con menor incidencia de diabetes tipo 2, reducción del síndrome metabólico y menor ganancia de peso a largo plazo.PUBLICIDADLos nutricionistas remarcan que pueden formar parte de un esquema variado cuando se eligen opciones naturales, especialmente fermentadas, y se los integra sin desplazar otros alimentos saludables (Imagen Ilustrativa Infobae)Para los especialistas de PROFENI, estos hallazgos motivan a reconsiderar el papel de los lácteos enteros dentro de esquemas alimentarios saludables. La médica nutricionista Mónica Katz remarcó a Infobae que el objetivo no es equiparar todos los alimentos ni atribuirles propiedades únicas, sino entender cómo se integran en un patrón global, variado y balanceado.La pediatra y experta en nutrición Romina Lambert afirmó a Infobae que los estudios recientes muestran que el efecto de un alimento en la salud depende de su composición completa y no solo de un nutriente aislado. En el caso de los lácteos, la estructura denominada “matriz alimentaria” puede modificar su impacto respecto a sus grasas saturadas.PUBLICIDADLos expertos coinciden en que, pese a los avances, es fundamental profundizar la investigación para aclarar la relación entre los distintos alimentos y la salud a largo plazo. Aconsejan mantener el equilibrio y la variedad, junto con la preferencia por productos naturales y alimentos fermentados como el yogur.La nutrición avanza hacia una visión integral, en la que la calidad global de la dieta adquiere más relevancia que demonizar o exaltar nutrientes particulares.PUBLICIDADLas Guías Alimentarias para los Estadounidenses 2025-2030 priorizaron comida real, menos ultraprocesados y la calidad global de la dieta
Demonización de los lácteos: los enteros no incrementan el riesgo cardiovascular, según expertos nutricionistas
La evidencia científica reciente obliga a revisar la mirada que rodeó durante años a este grupo de alimentos y el rol de las grasas en una dieta equilibrada. Qué dicen las nuevas guías alimentarias de EEUU y qué recomiendan los especialistas










