La mejor conclusión llegó en la última intervención del coloquio que reunió este jueves a la excalcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el exlíder de Esquerra en el Congreso, Joan Tardà y el exdiputado de la CUP, David Fernàndez. Tres de los referentes de la izquierda alternativa catalana charlaban sobre cómo afrontar la ola reaccionaria de la extrema derecha cuando un miembro del público aprovechó su turno de palabra para presentarse como miembro de una plataforma de Mossos progresistas, inviertiendo la polaridad del postulado del expresidente José María Aznar: el “quien pueda hacer, que haga”. “Un policía antifascista es el que puede hacer”, resumió.Colau, Tardà y Fernàndez hicieron sus respectivos alegatos sobre qué hay que hacer para ganarle la partida a la extema derecha. En el acto, organizado por la revista catalana Crític, los tres no tuvieron problemas para remarcar tanto sus diferencias como sus cercanías. El diagnóstico es severo: la izquierda ha perdido el relato, ha perdido la calle y nunca ha llegado a adquirir del todo la cultura de poder. Las fórmulas para salir de ahí son distintas. “El único programa no puede ser que viene la extrema derecha”, dijo tajante el exdiputado de la CUP.Tardà, que repetitió una vez más su idea de una unidad soberanista en Cataluña que sea “tractora” de otra en clave española, puso sobre la mesa la variable que más preocupa: “Vivimos en un mundo mucho más vertiginoso. La variable tiempo se vuelve determinante”. El republicano lamentó que los partidos se pierdan en los debates de las nomenclaturas. “Si la izquierda no recupera la credibilidad y no se vuelve más auténtica, no habrá manera de parar el tsunami de PP y Vox”, apostilló, poniendo a Gabriel Rufián como posible cabeza visible. Y criticando que se piense más con el intestino y no el cerebro a la hora de pensar en la unidad.Fernàndez aprovechó precisamente una crítica a una frase de Rufián, en su pasada conferencia en Barcelona junto a Irene Montero, para exponer su planteamiento. “Yo soy partidario de bibliotecas no de Tik Tok. No le ganaremos al fascismo con el algoritmo”, avisó, apuntando a la necesidad de reconstruir una trama asociativa en crisis. El exdiputado de la CUP, de hecho, recordó como en la campaña del partido alemán de izquierdas Die Linke la campaña no se libró en las redes sino en el puerta a puerta en más de 300.000 viviendas para explicar las políticas. El ‘que pueda hacer, que haga’ pasaría, según Fernàndez, por recuperar ese contacto directo, abandonando una “izquierda que desconecta por soberbia”.“Hemos de poner un retrovisor tan amplio como sea, para no repetir. Podemos tener programas muy amplios, pero lo primero es la vida en común, los barrios, los municipios. Hay cosas que no podremos hacer, pero sí podemos ir por una lógica comunitaria para la construcción de alternativas”, señaló Fernàndez, en referencia buscar luchas que antes cohesionaron la izquierda alternativa, como la lucha por el derecho a la vivienda.Tardà aceptó que hay una gran probabilidad de que Vox y PP ganen las futuras elecciones generales, pero aseguró que esa posibilidad no debería llevar a la inacción de una izquierda que ha de intentar sumar. “Si lo hacemos y no salimos, nos habremos reamado éticamente”. Colau se mostró más optimista y aseguró que si España pudo sobrevivir a 40 años de dictadura será capaz de organizarse ante el fascismo.Colau fue quizás la voz más directa sobre la falta de coherencia entre el discurso progresista y la práctica institucional. Y puso como ejemplo la favorabilidad a lo que considera una claudicación ante la visita del Papa a España. “Se ha hecho un seguidismo, cediendo lugares de soberanía para que atacara nuestros derechos fundamentales. He echado de menos que personas de espacios de izquierdas cercanas tuvieran una crítica firme a este líder religioso”, reprochó.La exalcaldesa convino que, si bien comparte el sentido de urgencia de unidad que plantea Tardà, cree que eso puede ser compatible con la construcción de base por la que propende el exdiputado de la CUP. “Sin renunciar a las conversaciones entre formaciones, a compartir luchas, también tiene que haber organización política”, explicó. Y no se quiso mojar con la manera de esa organización. “En Cataluña pasa más por un programa político y uno por una fórmula electoral”, dijo. ¿Y en el resto del Estado? Colau pidó poner en valor las conversaciones que las diferentes formaciones a nivel estatal están teniendo estos días. Fernàndez, sin embargo, recordó que eso también necesita tiempo y discreción. “Por ejemplo Bildu. ¿Cuánto han tardado en juntar seis formaciones políticas muy divididas?”, recordó el exdiputado.“Ha llegado el momento de dejarnos de puñetas”, cerró Tardà. “La gente que está al pie de la calle haciendo activismo necesita ver que la política institucional responde a sus necesidades. La fractura entre la cultura de la calle y la cultura institucionalizada es, hoy por hoy, demasiado evidente para seguir siendo tratada como una anécdota”, apostilló.
Ada Colau, Joan Tardà y David Fernàndez: “El que pueda hacer, que haga” de la izquierda
La exalcaldesa de Barcelona critica durante un encuentro que su partido no fuera más duro contra la visita del Papa
Colau, Tardà y Fernàndez confrontan tácticas para frenar la extrema derecha: la izquierda ha perdido relato y arraigo social. Requiere unidad estratégica sin abandonar la organización territorial, reconciliando política institucional con activismo de base.












