El presidente de Argentina, Javier Milei, agobiado por los problemas de corrupción en su Gobierno y por la bajada de popularidad que señalan las encuestas, intenta recuperar la iniciativa reactivando planes que estaban hasta el momento tenía adormecidos. El más importante, el de la conversión de Argentina en un paraíso de empresas tecnológicas que inviertan en inteligencia artificial.A finales de mayo, el gabinete de Milei envió al parlamento una propuesta de ley de inteligencia artificial, consciente de que la mayoría de las que plantea no llegan a debatirse o a aprobarse ante su inferioridad en el número de diputados. La semana pasada, el presidente argentino expuso lo que significa su propuesta utilizando la tribuna del diario Financial Times.Milei sintetizó en el influyente medio británico su visión de una Argentina capaz de ser un polo de atracción de iniciativas tecnológicas gracias a una mezcla de falta de regulación de la inteligencia artificial y de beneficios fiscales, unas “condiciones inigualables” escribió. Pero, sobre todo, el líder ultraderechista lanzó su idea de crear “sociedades no humanas”, es decir, empresas creadas, organizadas y guiadas por algoritmos.Lee tambiénEn el sueño tecnológico de Milei sobran los seres humanos. Las sociedades no humanas tendrían personalidad jurídica, pero pocas o casi ninguna obligación. La toma de decisiones dependería exclusivamente de la inteligencia artificial, sin intervención humana durante el proceso. El cambio corporativo posibilitaría una expansión del capitalismo equiparable a la que se produjo cuando la neerlandesa Compañía de las Indias Orientales inventó el concepto de responsabilidad limitada, lo que redujo el miedo al riesgo de sus inversores.El plan del presidente argentino ha agitado un debate internacional. Primero, por la reperccusion de la plataforma desde la que explicó su reto de futuro que, según sus palabras, deberían transportar a la humanidad “a una nueva era”. Segundo, porque supone dar un paso más en la oposición a establecer límites a la IA en un momento en el que el mundo se plantea acotar la capacidad de decisión de las máquinas algorítmicas y a la concentración de poder de las grandes multinacionales tecnológicas.La propuestaLas sociedades no humanas tendrían personalidad jurídica, pero pocas o casi ninguna obligación. La toma de decisiones dependería de la IA, sin intervención humana durante el procesoLa administración Trump es uno de los grandes aliados de Javier Milei -de hecho un préstamo multimillonario de Estados Unidos salvó a Argentina de la bancarrota tras las elecciones de medio mandato de finales de 2025- y el posicionamiento del presidente argentino supone un claro apoyo a los planes de desarrollo de una inteligencia artificial desregulada en Estados Unidos, incluso en el sector militar. En los últimos años la empresa Palantir, fundada por Peter Thiel, el creador de Pay Pal entre otras iniciativas tecnológicas, ha recibido jugosos contratos de la administración estadounidense para desarrollar sistemas de defensa con la IA en la que la intervención humana sea nula o mínima. La polémica más grande estalló meses atrás cuando el Pentágono canceló un compromiso millonario con la empresa Anthropic porque esta se negaba a programar sistemas militares sin límites éticos ni control humano.Además de chocar frontalmente con los principios del papa León XIV en la reciente encíclica Magnifica humanitas, la exposición de Milei fue rebatida días después por el historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari, que publicó una réplica de sus argumentos en el mismo medio, el Financial Times. Harari arguía que “dar personalidad jurídica a la IA puede ser una herramiente muy peligrosa”. RéplicaHarari, también desde el 'Financial Times', avisa que sin miedo a la prisión o a un castigo, las empresas no humanas escaparían a los controles convencionales El autor de libros como Nexus, donde documenta la transformación de las redes de información a través de la historia de la humanidad hasta la era de la inteligencia artificial, concluye que si una empresa no tiene ningún miedo ni castigo, podrá saltarse la ley. El riesgo de prisión ante una estafa simplemente desaparece porque a las máquinas no les afecta la coerción punitiva.Además de Harari, otros expertos advierten del denominado peligro de la caja negra que supondría ese escenario. En este contexto, la 'caja negra' se refiere a la incapacidad de los seres humanos de comprender por qué la IA toma una decisión: los algoritmos cambian de manera constante en un proceso opaco, lo que dificulta llegar a entender por qué una empresa sin humanos se decanta por una opción o por la otra.Como recordaba Ramón López de Mántaras, uno de los pioneros de la IA en España y Europa, en un artículo publicado en La Vanguardia, las empresas de Silion Valley ya no venden solo innovación, sino también salvación, como lo demuestran las palabras de Peter Thiel, que calificó de “legionarios del Anticristo” a los que se oponen a la IA. “Thiel sostuvo que quienes intentan poner límites y regular el desarrollo tecnológico están amenazando el futuro de la humanidad”, advierte López de Mántaras.Ahora Milei propone un paraíso tecnológico sin ataduras. Buenos Aires como la nueva Amsterdam, lista para explotar las riquezas de los mares de ultramar. Pero su plan tiene una dimensión geoestratégica, la de un patio trasero de Estados Unidos en el que empresas sin humanos son sumideros de la inteligencia artificial que brota en Silicon Valley. De momento, Peter Thiel ya ha anunciado que se muda a Argentina. No es el único. Su correligionario Abelardo de la Espriella, vencedor en la primera vuelta de las presidenciales de Colombia, también tiene un ambicioso plan de IA y blockchain, que parece ser uno de los pilares de la ola ultraconservadora que recorre América Latina.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)