“Que Buenos Aires sea para la Inteligencia Artificial (IA) lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación”, postuló Javier Milei en una columna de opinión en el Financial Times. En el mismo medio británico, el historiador israelí Yuval Noah Harari respondió a la propuesta del presidente ultra –crear empresas sin humanos y desregular el desarrollo de la IA por completo– advirtiendo del peligro de otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA: “Las empresas de IA estarán en posición de convertirse en maestras de las lagunas legales y del arbitraje regulatorio. Y no será fácil disuadirlas de participar en actividades francamente ilegales, porque la sanción última que disuade a los directivos humanos —la cárcel— es irrelevante para las IA”.
Milei, junto a su ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, firmaron el artículo titulado Argentina invita a la inteligencia artificial a liberarse en el que prometieron poner en marcha un régimen jurídico sin regulación para que la IA pueda “desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”. El proyecto que el Poder Ejecutivo ya envió al Congreso plantea una profunda modificación de la Ley General de Sociedades, vigente desde 1972.








