Mi gente, crecí viendo fútbol. Como ustedes saben, mi papá es de Uruguay y mi mamá es de México. Para mí no es solo un deporte. Es pasión. Es unión. Influye en cómo vemos el mundo, quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Cada partido, cada liga, cada jugador es una oportunidad de conectar con otros países, con otras formas de hacer las cosas y nuevas ideas de cómo seguir representando a mi comunidad.Y es que no importa si eres de Colombia, de Egipto o, como yo —con Uruguay en el corazón y México en la piel—, todos gritamos gol.Ya comenzó el Mundial. Algunos ya tienen listas las camisetas, otros la tele y algunos hasta sus boletos. Les soy honesto: voy a ir a ver a Uruguay contra Cabo Verde y Uruguay contra Arabia Saudí. Y no, esta vez no tendré que comprarme ropa fancy para la ocasión. Los que me siguieron en el Kentucky Derby saben de qué hablo.Mientras me preparo para estos dos meses de mucha adrenalina, nervios y suspenso, me pongo a pensar en cómo los altos costos de la electricidad y la gasolina van a impactar la forma en que nosotros, los latinos, vivimos el Mundial.Porque, seamos sinceros: a nosotros nos gusta la pachanga, invitar amigos a casa para ver un partido, ir a un bar, asar carne, poner la tele a todo volumen. Pero todo está caro. La luz sigue subiendo. Ya no podemos mantener el aire acondicionado encendido todo el día. Y peor que todo, los salarios no suben.Yo he visto el sufrimiento de nuestra comunidad. Y este verano hay hogares que van a pagar casi $800 en electricidad. Así como lo leen. Eso quiere decir que en estos momentos hay familias que tienen que decidir entre pagar la luz, echar gasolina o comprar comida.Sé que hay muchos contando cada dólar, viendo cómo ahorrar para por lo menos hacer una reunión familiar y disfrutar frente a la tele el fútbol que tanto amamos.Pero déjenme decirles algo. No llegamos aquí por accidente. Tampoco es nuestra culpa. La Administración Trump prometió mejorar la economía y la calidad de vida en este país. Pero nos engañaron. Cancelaron la única solución que existía para que la luz no fuera tan cara. Sí, les hablo de la energía limpia.La energía limpia es la que sale del sol, del viento, del agua. No hay que quemar nada para obtenerla. Y lo mejor: una vez que están, las facturas de la luz bajan. Y aquí se pone buena la cosa, mi gente. Por eso estoy tan orgulloso de mi querido Uruguay, el país que fue sede del primer Mundial de la historia.Uruguay no depende del petróleo ni del gas. Saca casi toda su electricidad de energía limpia, del sol, del viento, del agua. Está entre los ocho mejores países del mundo en temas de energía. Apostó por algo diferente. Invirtió en su gente. Tuvo la visión y el compromiso de que lo más importante era proteger el bolsillo de sus familias. Y lo logró.Aquí en Estados Unidos seguimos dependiendo del petróleo y del gas natural. ¿Qué significa eso? Que los precios suben y bajan dependiendo de lo que pase en otras partes del mundo. Que aunque tal vez ni sepamos dónde queda Irán en el mapa, nuestro bolsillo sufre después de cada sacudida del mercado.Y eso que no hablamos del calor. El verano es insoportable, mi gente.Los científicos nos dicen que el año pasado fue uno de los más calurosos en la historia. Y todos sabemos que cuando el calor pega, el aire acondicionado no es un lujo, es una necesidad. Pero también es una factura de luz que no todos pueden pagar.Todo lo que les comparto no son cuentos. Lo veo todos los días en las conversaciones con ustedes, en los mensajes que me envían.El Mundial nos da la oportunidad de mirar hacia afuera y también hacia adentro. De darnos cuenta de lo que no está funcionando para nuestras comunidades. Nos recuerda que las decisiones de nuestros líderes tienen un efecto directo en nuestro día a día. Y también nos recuerda que el cambio no llega solo. Tenemos que organizarnos, participar y aprender incluso de estos temas de los que casi nunca hablamos.Cuando vean a Uruguay jugar en este mundial, recuerden: muchos de esos jugadores y sus familias no pagan lo que usted y yo pagamos de luz porque su gobierno decidió actuar a favor de ellos. Eso es lo que se siente cuando tu país mete un gol de verdad.La energía limpia no solo es un favor al planeta y nuestra salud. Es un alivio, un respiro. Es la solución ante una crisis que nos ahoga cada vez más.Tenemos el balón. Y luchar por nuestra gente es nuestro partido más importante. Pero eso no se juega en un estadio. Se juega en las urnas, en las llamadas a tus representantes, en las conversaciones que tienes con tu vecino, tu primo, tu compadre. Habla con tu representante local. Se juega aquí, en las decisiones que tomamos cada día. Exige políticas que bajen nuestros costos de energía y limpien nuestro aire. Haz que los líderes luchen por tus necesidades. Regístrate para votar. Pregunta qué está haciendo tu ciudad o tu Estado para bajar el costo de la energía antes del próximo verano.Mi gente, en el fútbol un partido se puede ganar en el último minuto. En la política también. Pero solo si estamos en la cancha.Las opiniones expresadas en este artículo de opinión son propias del autor y no representan el respaldo de ningún candidato político, partido ni proceso electoral.
El Mundial llegó y Uruguay metió un gol que Estados Unidos todavía no ha podido anotar
Cuando vean a los uruguayos jugar, recuerden: muchos de esos jugadores y sus familias no pagan lo que usted y yo pagamos de luz porque su gobierno decidió actuar a favor de ellos













