Actualizado Jueves,

junio

22:04Poner al hombre en el centro, ese es el mensaje que el Evangelio lleva siglos predicando, y el que el papa Le�n XIV reivindica desde que comenz� su pontificado.Lo hizo con su primera enc�clica Magnifica Humanitas, en la que advirti� sobre los riesgos de supeditar al ciudadano ante el avance de la Inteligencia Artificial. Y lo ha repetido en multitud de ocasiones durante su viaje a Espa�a. Con las personas sin hogar, con los encarcelados... pero el punto m�s �lgido de todo ello tuvo lugar ayer en el puerto de Arguinegu�n con los migrantes. Fueron unos segundos, pero la solemnidad del gesto dio sentido a todo, hizo olvidar las horas de espera al sol y la falta de sue�o a quienes aguardaban en el puerto en comuni�n. �Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad�, adelant� el Pont�fice.La urgencia que Le�n XIV ten�a por venir a Espa�a part�a de su necesidad de terminar las obras que su antecesor, Francisco, dej� a medias. Por ello, el pasado octubre present� su primera exhortaci�n apost�lica, Dilexi Te, retomando una de Bergoglio. Y ten�a pendiente la cita con la migraci�n espa�ola, que el papa argentino no pudo realizar por el empeoramiento de su enfermedad pulmonar que le llev� a la muerte.En Espa�a, conscientes del inter�s de Le�n XIV por pisar tierra Canaria, invitaron al Vaticano a ampliar el viaje, y finalmente el archipi�lago qued� en lo �ltimo. Pero fue en el acto con menos escenograf�a donde todo cobr� sentido.El Santo Padre lleg� este jueves a la base a�rea de Gando antes de las once de la ma�ana hora local. Era la primera vez que un sucesor de San Pedro pisaba el archipi�lago. Quer�a una jornada sin muchas autoridades, pero a pie de avi�n le esperaron el presidente del Gobierno, Pedro S�nchez; la ministra de Defensa, Margarita Robles; y el de Pol�tica Territorial, �ngel V�ctor Torres. La comitiva, a la que se sum� el ministro de la Presidencia, F�lix Bola�os, se dirigi� al puerto de Arguinegu�n, donde esperaban en torno a dos mil personas, el 75% migrantes que representan la realidad de la isla.El puerto de Arguinegu�n fue bautizado como 'muelle de la verg�enza' en 2020, cuando llegaron a hacinarse en la intemperie hasta 3.000 personas migrantes sin ning�n futuro una vez superada la traves�a en el mar con �xito, habiendo dejado a muchos atr�s. Este jueves, el Papa quiso rendir homenaje a los que se salvaron y a los que murieron. Hubo una ofrenda floral al mar. Le�n XIV, acompa�ado por dos j�venes supervivientes de los cayucos, lanz� una corona al Atl�ntico y dedic� un minuto de silencio a orar por aquellos muertos. Despu�s, fuera del protocolo, lleg� el gesto m�s relevante de la jornada.Le�n XIVse gir�, mir� a uno de los j�venes -piel negra, pelo rapado con la parte superior decolorada- a los ojos y pos� su mano sobre su frente. Permaneci� as�, bendici�ndole, durante varios segundos. A continuaci�n hizo lo propio con el de al lado. Serio, cercano, pero con la entidad que da ser el vicario de Jesucristo. El p�blico rompi� en aplausos y los chicos se llevaron la mano al coraz�n.No hizo falta m�s. Era eso lo que hab�a que hacer. Poner a la persona en el centro. As� lo reclam� en su discurso el Santo Padre en el muelle, en un improvisado altar blanco. �Los disc�pulos de Jes�s no pueden considerar ajeno el clamor de quienes gritan desde la noche�, comenz� el Papa. Record� la importancia de que �cuando el migrante deja de ser 'uno m�s'�, deja de ser una categor�a y una cifra. S�lo entonces comprendemos que esa ni�a podr�a ser nuestra hija, esos rostros parte de nuestra familia; y entonces, la conciencia se queda sin excusas�. Y una vez m�s, el Santo Padre pidi� hacer examen de conciencia a todas las naciones. A las de origen las reclam� �crear condiciones de paz, justicia y desarrollo�; a las de tr�nsito pidi� �proteger y no a dejar a los d�biles en manos de redes criminales�; y fue especialmente duro con su mensaje a Europa: �No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterr�neo y el Atl�ntico sean cementerios sin l�pidas�.El Papa, que en la homil�a de la Santa Misa de por la tarde tambi�n pidi� �rezar juntos por los que han perdido la vida en el mar�, interpel� al p�blico de Arguinegu�n: �Que la historia no tenga que acusarnos de haber convertido el dolor de los que sufren en paisaje habitual de nuestras costas. Porque hoy, aqu�, junto al mar, cada vida que llega nos pregunta qu� queda de nuestra humanidad. Tarde o temprano, se sabr� si supimos custodiarla o si dejamos que la indiferencia hablara por nosotros�, dijo.El Papa culminar� su encuentro con migrantes este viernes en el Centro de Internamiento Las Ra�ces, en Tenerife. Cerrar� all� un c�rculo con el que termina con las cuentas pendientes de Francisco y pone a los migrantes en el centro.