Comienza el Mundial de los Cornudos, como la bauticé en mi nota anterior, y, con cada día que pasa, se muestra peor en casi todos los sentidos. La enumeración de media docena de canalladas, injusticias, parcialidades y abusos de la FIFA habla por sí sola: 1. El caso del árbitro somalí Omar Artan, negro, es lamentable. Elegido mejor árbitro africano de 2025 y primer somalí de la historia designado para una Copa del Mundo, fue rechazado en inmigración de los Estados Unidos tras 11 horas de interrogatorio, durante las cuales no se encontró nada irregular y a pesar de poseer una visa válida. La FIFA confirmó que no podrá actuar en el torneo, aun cuando había prometido una Copa “abierta e inclusiva”. Uno de sus propios oficiales fue impedido de ingresar al país anfitrión y ella, simplemente, se arrodilló. El árbitro somalí Omar Artan. 2. Las restricciones a integrantes de la delegación de Irán incluyen a diversos dirigentes y miembros de apoyo de la selección iraní que tuvieron problemas con sus visados. Como esto no ocurrió ayer y el país se vio obligado a modificar su logística y establecer su base en México, terminó resolviendo su problema. También hubo quejas de la federación iraní por las entradas destinadas a sus aficionados, que no podrán ingresar al país. La FIFA tampoco intervino.