Históricamente, el fútbol ha sido un ambiente marcado por las expresiones racistas, homofóbicas y otras formas de odio. A menudo encubiertos detrás de la “pasión” y el “fervor”, estos hechos han sido y continúan siendo tolerados en una disciplina que no deja de ser una manifestación más frenética de sus sociedades.Si bien sus protagonistas (jugadores y equipos técnicos) parecen ser cada vez más conscientes para evitar o condenar estos episodios, fuera del campo, el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México ha acumulado sobradas muestras de que el racismo sigue rodeando al deporte más popular a nivel global.Someone has to say it. The amount of racism directed at World Cup players - including in the England squad - on this platform is out of control. We cannot allow a vile vocal minority to divide our nation. A lot of this content is illegal and Ofcom should be investigating.…— Mayor of London, Sadiq Khan (@MayorofLondon) July 2, 2026

Y es que el fútbol tampoco escapa a un contexto en el que las manifestaciones xenófobas y las agresiones racistas parecen ganar un umbral de aceptación, sobre todo en los discursos públicos de dirigentes políticos. Del mismo modo, algunas respuestas contundentes de repudio evidencian que también existe una fuerte resistencia a esta tendencia.Francia y Mbappé, en el centro de las agresionesNinguna selección ha sufrido más embates de tintes racistas en esta Copa del Mundo que Francia. La mayoría de esas agresiones se enfocan en las raíces afro o árabes de algunos integrantes de su equipo, falsamente señalados por supuestamente ‘no ser franceses’. Es algo con lo que el país ha tenido que lidiar internamente, ya que figuras de la extrema derecha, como Marine Le Pen, han cuestionado en el pasado la “identidad” de su seleccionado.Hoy, su partido Agrupación Nacional es uno de los que se sumó al rechazo unánime de la política francesa a los comentarios del expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy, quien en una columna de opinión publicada el viernes 10 de julio en el medio El Debate aseguró que España enfrentaría a una selección de Francia de “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”.La premisa, claro está, es falsa. Todos los 26 jugadores en la plantilla de Les Bleus son ciudadanos franceses, incluidos solo tres que, aunque no nacieron en ese país, por supuesto, ostentan la nacionalidad del país europeo: Michael Olise (Reino Unido), Brice Samba (Congo) y Marcus Thuram (Italia).Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel.Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él. Jugando al fútbol. Cuidando a nuestros mayores. O abriendo negocios.España es de quien la ama y la…— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) July 12, 2026