La visita del papa León XIV ha dejado varios testimonios de mucha conmoción como el de Blessing, que no ha podido poner su rostro, pero cuya historia ha sido leída por una voluntaria. “Me quitaron a mi bebé para obligarme a prostituirme, me trataron muy mal, me separaron de mi hijo, que tenía 11 meses”, relata.

Blessing no dejó Nigeria porque quisiera sino “porque no había otra salida”. Allí tuvo que dejar a sus dos hijas porque se vieron si alimentos. Sin embargo, la mujer ha señalado que las mafias le dijeron que su deuda ascendía a 25.000 euros y que así empezó su cautiverio.

“Cuando llegó el momento de cruzar el mar vi cómo las personas que salieron antes que nosotros murieron ahogadas”, dijo la voluntaria que leyó su relato.

“Juré vivir, morir intentándolo, elegí cruzar. Gracias a dios la patera en la que viajé llegó a la orilla, pero el sufrimiento no terminó ahí durante el viaje, quedé embarazada de un hombre de la mafia”.

Más adelante, la Policía detuvo a estas personas y pudo recuperar a su hijo. Con la ayuda de la Iglesia, explicó, ha podido salir poco a poco adelante. “Pero no ha sido fácil, ha habido días en que la esperanza ha sido muy pequeña pero he aprendido a creer en mí misma de nuevo”.