El desplazamiento forzoso a nivel mundial se redujo en 2025 por primera vez en una década, pero siete de cada diez personas refugiadas viven en desplazamiento prolongado. Así lo señalan los datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que ha alertado de que ha apelado a redoblar los esfuerzos para encontrar soluciones para la situación de millones de personas. PublicidadEl informe anual 'Tendencias Globales. Desplazamiento forzoso en 2025', recoge que esta disminución es reflejo del aumento de los retornos de refugiados y desplazados en algunas de las mayores crisis de desplazamiento del mundo, caso de Afganistán, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Siria. Así, muchos de estos retornos ocurren "en circunstancias adversas" debido a los "contextos frágiles" para las condiciones de reintegración. Además, detalla que, en total, 117,8 millones de personas estaban desplazadas a finales de 2025, 5,4 millones menos que el año anterior, un descenso del 4%.Los datos reflejan que el número de personas en necesidad de protección internacional cayó cerca de 1,2 millones hasta los 35,6 millones a finales de 2025, una cifra a la que se suman cerca de seis millones de palestinos bajo mandato de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA).Por otro lado, se indica que en 2025 se registran más solicitudes de asilo que decisiones tomadas al respecto. Esto se tradujo en un aumento de 645.300 personas solicitantes de asilo, llegando hasta los cerca de nueve millones en total. Los desplazados suponen el 58% del total de los forzados a huir, con 68,6 millones de desplazados a finales de 2025, un 7% menos —4,9 millones— que a finales del año anterior.En lo relativo a 2025, cerca de 5,4 millones de personas se vieron forzadas a huir y buscar seguridad en otro país, principalmente vecino de aquel del que escapan. Cerca del 60% del total de esta cifra huyeron de ocho países —Sudán (952,700), Ucrania (788,100), Venezuela (455,300), Sudán del Sur (232,800), Burkina Faso (221,300), Afganistán (191,400), Malí (177,200) y Birmania (165,400)—.PublicidadPor otra parte, el retorno de refugiados y desplazados aumentó un 50% respecto a 2024, llegando a los 14,7 millones, una cifra que supuso uno de los datos de retornos más altos en la historia. Estos retornos fueron, en un 92%, en República Democrática del Congo (RDC), con 3,6 millones; Sudán, 3,6 millones; Siria, 3,3 millones; Afganistán, dos millones; Ucrania, 718.300; y Birmania, 45.200.ACNUR puntualiza que, si bien el número de refugiados llegados en 2024 a través de programas de reasentamiento o patrocinio fue el más alto en las cuatro décadas anteriores, la cifra cayó en cerca de la mitad en 2025, hasta los 81.800, con un descenso en las llegadas en algunos de los principales países de reasentamiento, particularmente Estados Unidos.Tendencias de 2026: conflictos abiertosPor otra parte, diversos acontecimientos a principios de 2026 han afectado a las tendencias de desplazamiento, incluido el conflicto abierto en Oriente Próximo por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, así como el reinicio de las hostilidades en Líbano entre el Ejército israelí y el partido-milicia chií Hezbolá.PublicidadDe esta forma, se calcula que en estos momentos hay alrededor de un millón de desplazados internos en Líbano, así como 3,2 millones de desplazados en Irán, según datos de finales de marzo de 2026. No está claro si estas personas podrán regresar a sus hogares en un futuro próximo, con un posible desplazamiento prolongado en ambos casos. El conflicto ha provocado además un debilitamiento de la protección a refugiados en ambos países y ha aumentado las necesidades humanitarias en Líbano e Irán, provocando un aumento de los retornos en "circunstancias adversas".Además, a mediados de mayo de 2026, alrededor de 549.800 sirios y 678.500 afganos han regresado a sus países de origen desde varios países de acogida, con muchos de ellos dando el paso a causa del deterioro de la situación de seguridad en los territorios en los que vivían hasta ahora. Por otra parte, también se ha registrado un aumento de los retornos "espontáneos" en Venezuela, así como a través de mecanismos estatales, con datos que apuntan a más de 1,2 millones de retornos desde 2018.La ofensiva de yihadistas y tuareg en Malí podría provocar además nuevos desplazamientos, según ACNUR, que recalca que a mediados de abril de 2026, los datos de desplazamiento forzoso permanecen en niveles similares o ligeramente menores a los documentados a finales de 2025.El desafío del retorno voluntarioOptar al retorno voluntario es el desafío a la vez que la principal solución al desplazamiento prolongado que afecta a millones de personas. En este contexto, ACNUR destaca que el 70% de los refugiados se encuentran atrapados durante años en el exilio, con muchos viviendo por debajo del umbral de la pobreza, motivo por el que el alto comisionado, Barham Salih, ha instado a la comunidad internacional a respaldar un "cambio de paradigma" que abandone la idea de que el acompañamiento a las personas refugiadas se base exclusivamente en la ayuda humanitaria. "La ayuda humanitaria salva vidas, pero no puede ser el destino final ni permite a los refugiados tomar las riendas de su futuro", ha sostenido Salih. El comisionado ha enfatizado en la necesidad de ofrecer "nuevas oportunidades", antes de apostar por reducir en más de la mitad durante la próxima década el número de refugiados que viven en situaciones prolongadas de desplazamiento y dependen de la ayuda humanitariaEsta iniciativa, centrada en los países de ingresos bajos y medios que acogen a la mayoría de los refugiados, pasa por ampliar las oportunidades de retorno, reubicación, reasentamiento y acceso a visados humanitarios, así como por sustituir gradualmente los modelos tradicionales de asistencia por estrategias orientadas a la autosuficiencia. De esta forma, pide intensificar los esfuerzos para empoderar a los refugiados, sin dejar de defender el asilo y la protección. Por eso, Salih ha remarcado en la necesidad de que los ingresos obtenidos por estas personas, excluida la ayuda humanitaria, alcance al menos el umbral nacional de pobreza en sus países de residencia. Pese a ello, ha puntualizado que el retorno voluntario de estas personas a sus lugares de origen debe ser la principal solución, algo que pasa por la resolución de los conflictos. También es necesario que los refugiados sean incluidos en los sistemas nacionales de educación, salud y mercados laborales, de modo que puedan generar ingresos y contribuir a las economías locales y nacionales, según ACNUR. Así, las soluciones en terceros países pasan por el reasentamiento de los casos más vulnerables, la reunificación familiar y el acceso a permisos de trabajo y becas, especialmente ante una situación en la que la brecha entre necesidades y plazas disponibles sigue ampliándose año a año.Publicidad"Contamos ahora con un objetivo ambicioso, alcanzable y cuantificable para impulsar la autosuficiencia y mejorar la vida de millones de personas" ha aseverado. Y para lograrlo, "ACNUR movilizará a todos los sectores de la sociedad para responder a este desafío y abrir vías que permitan a millones de personas refugiadas salir de la realidad del desplazamiento prolongado".
El número de desplazados forzosos a nivel mundial cae por primera vez en una década
ACNUR alerta de que el 70% vive un desplazamiento prolongado y pide redoblar esfuerzos para evitar que la ayuda humanitaria sea "el destino final".












