El número de desplazados en el mundo no ha hecho más que aumentar. En 2024, las personas que se han visto forzadas a dejar sus hogares por guerras, hambre o cambio climático se duplicó respecto a una década atrás. Sin embargo, el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés) ha analizado un hecho cada vez más evidente: la atención que reciben estas personas no es equitativa; depende, más bien, de las prioridades mediáticas y geopolíticas de los países donantes. Así lo afirma en su informe anual sobre las diez crisis más desatendidas del planeta, publicado esta semana. Lejos del foco internacional, cerca de 26 millones de personas desplazadas permanecen invisibles y aisladas de la asistencia humanitaria global.
La organización internacional ha efectuado su análisis a partir de tres criterios: la falta de asignación de fondos para atención humanitaria, la escasa cobertura mediática de los conflictos y la inexistencia de una voluntad política global para superarlos. Al cruzar estos indicadores, el NRC identificó ocho países en África (Camerún, Etiopía, Mozambique, República Democrática del Congo, Burkina Faso, Malí, Somalia y Uganda), uno en Asia (Irán) y otro en América Latina (Honduras).






