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AlephLo que toca es no cansarse y que la comunidad universitaria siga denunciando.

Walter Mazariegos, el usurpador de rectorías, es una mala coyuntura de este tiempo de hipercorrupción en Guatemala, al igual que Roberto Molina Barreto, Julia Rivera y Dina Ochoa en la Corte de Constitucionalidad (CC). En cambio, la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac), única universidad pública del país, es centenaria y de naturaleza autónoma y, aunque ahora siga secuestrada por las mafias del pacto de corruptos, tiene salvación. Los secuestradores de la Usac y los 3 jueces del mal de la CC ya no se salvan ni con reanimación cardiopulmonar.

Hace pocos días, los tres jueces del mal de la CC, que todos sabemos a quiénes sirven, dictaron una resolución por medio de la cual anulaban los amparos en contra del fraude electoral en la Usac, dándole al usurpador luz verde para continuar ejerciendo una rectoría robada. A propósito, dice el escritor británico George Monbiot que “los pobres y la clase media pagan impuestos, los ricos pagan contadores, los muy ricos pagan abogados y los ultrarricos pagan políticos”. Los tres jueces del mal también declararon sin lugar una apelación presentada por Patricia Gámez, presidenta de la junta directiva del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (Cang), quien denunció las irregularidades cometidas por el Consejo Superior Universitario (CSU), integrado, además, por gente que sigue ilegalmente en sus cargos, cuando les negaron a los electores su participación como profesionales del Derecho. Muchos nos preguntamos si Julia Rivera debería seguir conociendo y votando en el caso Usac, sabiendo que fue el CSU quien la puso en la CC y que su esposo, Luis Fernando Cordón, es secretario general de la Usac y aliado de Mazariegos. ¿No la hace esto jueza y parte?