Punto de encuentroEstudiantes, docentes y egresados han plantado cara a la estructura corrupta de Mazariegos.

La comunidad sancarlista sigue dando la batalla para revertir el fraude que por segunda vez Walter Ramiro Mazariegos Biolis y sus aliados orquestaron para continuar usurpando la rectoría de la única universidad pública del país.

En todos los frentes, estudiantes, docentes y egresados han plantado cara a la estructura corrupta que Mazariegos ha instalado en la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) a pesar de la criminalización, el acoso administrativo a profesores y funcionarios y la expulsión de estudiantes que lideraron los movimientos de resistencia en el 2022.

A través de la cooptación del Consejo Superior Universitario (CSU) e instancias clave como la Dirección de Asuntos Jurídicos, se retorció toda la normativa de la Universidad para dejar fuera del proceso a los grupos de oposición que legal y democráticamente fueron electos para participar en la votación de la rectoría para el periodo 2026-2030.

Las ilegalidades son más que evidentes. La oposición tenía los votos necesarios para frenar la reelección de Mazariegos y por eso: interfirieron y bloquearon las elecciones en varios cuerpos electorales, denegaron la inscripción de planillas y no acreditaron a decenas de electores. No solo eso, las decisiones fueron tomadas por un CSU ilegítimo en el que una mayoría de miembros tienen vencidos los cargos.