EntrevistaLa docente Catalina Toro denuncia que en la universidad se amenaza a quien cuestiona el proceso montado desde la era de Múnera en la rectoría.Universidad Nacional Foto: EL TIEMPOPERIODISTA JUDICIAL14.06.2026 22:01 Actualizado: 14.06.2026 22:01
La profesora Catalina Toro, adscrita al Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional, afirma en diálogo con EL TIEMPO que en la institución se ha montado una supuesta persecución en contra de los docentes o trabajadores que cuestionan el proceso constituyente que se adelanta. Según ella, los responsables de esas amenazas ocupan cargos de poder y han instaurado una narrativa de terror y miedo al punto de que en su caso, no puede dictar clases de manera presencial.De hecho, Toro afirma que el proceso constituyente que se gestó durante la rectoría de Leopoldo Múnera -ahora el rector es José Ismael Peña-, carece de la suficiente convocatoria e inclusión de distintos sectores, ya que solo el 2,4 por ciento del estudiantado y los docentes lo aprobaron.La profesora también habló del proceso disciplinaria que hay en su contra, el cual cree ella que es una represalia por sus posturas y críticas al movimiento constituyente creado en la universidad, en un momento en el que precisamente el gobierno de Gustavo Petro hablaba de una asamblea constituyente a nivel nacional. "Son mecanismos que coinciden, el Gobierno está hablando de constituyente, la universidad también. Lo que se pretende es una democratización, el problema es cómo se impone", señala Toro.La profesora Catalina Toro, adscrita al Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional. Foto:CortesíaLleva años vinculada a la Nacional como profesora...Llevo 21 años en la Universidad Nacional, entré al Departamento de Ciencia Política, en donde he venido trabajando en las áreas de ecología política. Desde 2010 empiezo a acompañar a estudiantes en casos de violencias basadas en género en la universidad.¿Cómo está la facultad en la que labora, en medio del proceso constituyente?Estamos viviendo una especie de batalla, ojalá fuera de ideas porque es lo que deberíamos tener en la universidad, pero en este momento el nivel de degradación del ambiente académico y universitario es bastante profundo, y tiene que ver con todos estos cambios políticos. Estas discusiones que se han venido generando, estos proyectos de imposición de ideas, y la ausencia de un proceso de debate y democratización de la universidad. En esto, mi facultad es protagonista porque de aquí sale el rector que llegó en 2024 con una orden del Consejo Superior Universitario (CSU) en una discutida elección, y que luego su administración es declarada nula. Con él (Leopoldo Múnera), van a administrar la universidad varios de mis colegas.Universidad Nacional Foto:Universidad NacionalY la universidad, ¿cuáles problemas atraviesa?La universidad viene atravesando varios problemas, uno es el financiero. Funciona desde los 90 con una planta congelada y tiene apenas un 30 por ciento de profesores de planta, el resto son ocasionales. Esto afecta la universidad. Todos hemos sido ocasionales antes de ser de planta, y para serlo se necesita un concurso de méritos, tener un doctorado, una serie de requisitos. Este es uno de los temas que hoy en la universidad están en juego en lo que se llama proceso constituyente.Hablemos de eso...Es un proceso bastante discutido porque justamente cuando llega el profesor Múnera, que es el rector al que impone el CSU, tiene la idea de una constituyente sin mayor discusión, sin una base constituyente, nuestra, de profesores, estudiantes, trabajadores, que apoyara el proceso constituyente. Imponen un proceso constituyente desde arriba, desde el CSU, ese es uno de los pecados de nacimiento de este proceso. El punto de democratización es urgente, de hecho, en la elección a la rectoría se mostró que hay un problema con la elección de rectores, depende del gobierno de turno siempre la composición del CSU. Así ha sido durante todos los gobiernos, y la universidad en lugar de defender una autonomía, se ve subordinada a los intereses de los gobiernos de turno.Universidad Nacional de Colombia. Foto:Google Maps¿Qué otras problemáticas se presentan?También hay denuncias fuertes sobre corrupción. En esa crisis financiera que la universidad arrastró, esta acción que algunos profesores realizan, que se llama extención remunerada, hace que algunos dupliquen su salario y a través de puntaje, lo aumenten de manera extraordinaria. Eso genera molestias, son una minoría pero afectan. Otro tema tiene que ver con esa tradición del sistema patriarcal de la universidad, que existe sobre todo en mi facultad. Entonces, hay unas agendas que son legítimas, pero a nombre de esos problemas se impone una rectoría autoritaria y excluyente. Imponen una manera de hacer las cosas y a perseguir a profesores que se oponen.¿Dentro de la misma universidad?Hay una persecusión a quien piensa diferente, incluso hay un acoso judicial a profesores que se manifiesten en contra de la coherencia de un proceso verdadero, de democratización y constituyente. Y además que pide explicaciones y plantea que si vamos a hablar de corrupción, pongamos los números en la mesa porque conocemos la corrupción de aquellos que se plantean como los defensores de la moral pública. LEA TAMBIÉN Por órdenes judiciales, la rectoría pasó a José Ismael Peña. ¿Cómo va su dirección?El profesor Múnera alcanza a gobernar 18 meses, en medio de muchas dificultades y un ambiente muy tenso, y deja un rector encargado que es otro rector de nuestro Departamento. Alcanzan a continuar algunas agendas que tienen, y cuando el Tribunal de Cundinamarca reintegra al profesor Peña, hay una resistencia enorme. Hay un movimiento de profesores, y más de estudiantes de mi facultad, molestos. Decretan paro, y los mismos estudiantes deciden levantarlo. Todo se concentra en la propuesta de reforma al estatuto general, que debe ser decidida por el CSU.Háblenos un poco de ese proyecto de constituyente...Sí, hay otros temas que no se han logrado resolver como lo son la relación entre la sede de Bogotá y las mal llamadas de frontera, lugares donde los profesores trabajan con las uñas. Hay temas como el de estudiantes que vienen de distintos territorios y no se tiene en cuenta su condición socioeconómica. Son muchos temas que están allí, pero solo el 2,4 por ciento de profesores y estudiantes votan por la mesa constituyente, es una mesa que no fue constituyente, esa es la gran contradicción. Esa mesa está conformada en gran parte por profesores de mi facultad, hay un sesgo allí. Eso genera nuevas exclusiones, y el CSU decidió que no habrá nuevas reuniones o claustros. Se está pidiendo más diálogo.José Ismael Peña y Leopoldo Múnera Foto:Archivo / Cesar Melgarejo. EL TIEMPO¿Quiénes están detrás de esa convocatoria que usted denomina excluyente? ¿El Gobierno Nacional?Son mecanismos que coinciden, el Gobierno está hablando de constituyente, la universidad también. Lo que se pretende es una democratización, el problema es cómo se impone.¿Qué papel ha jugado el profesor Múnera en esta idea, y cuál el rector Peña?Esta triste disputa en la universidad nos muestra que el objetivo era tomarse la rectoría, no la democratización. El poder por el poder, y a nombre de una supuesta democratización. Por eso hay tantos problemas de legitimidad. Vengo de una facultad vertical, donde se maltrata a las personas y existe terror entre profesores que no se atreven a hablar en asamblea, les da miedo que los vayan a judicializar. No podemos hablar de democracia cuando somos personajes autoritarios.Pero, ¿qué papel juega el profesor Múnera?Él se tomó la universidad con sus colegas y les da juego a otras personas que nunca habían llegado desde las ciencias humanas, profesores y profesoras muy importantes que hicieron un trabajo muy interesante en dos años; pero en general la toma de la universidad es lo que a nosotros nos dolió. Él aceptó las reglas cuando participó, pero se tienen que cumplir al final.Su cargo está en juego por un proceso en su contra. Háblenos al respecto...Hay una frase en la universidad que dice que a nadie se le niega un disciplinario. Esos procesos se han convertido en un ajuste de cuentas, es muy triste cómo se montan procesos injustos, sin argumentos, sin pruebas. Lo que hace la vicerrectora de sede anterior es nombrar una directora de veeduría disciplinaria, que no tenía experiencia, y ellos deciden qué procesos abrir y cuáles cerrar. A mí me abrieron dos, en uno de ellos ya he sido condenada en redes sociales porque se filtró la reserva, con el fin de hacer un juicio público como un caso ejemplar para que nunca más nadie se atreva a desafiar la autoridad de estos personajes. Eso en una universidad es absurdo, y más cuando se viene trabajando, y yo lo he hecho, en contra de las violencias basadas en género. El que no obedezca las órdenes del jefe político, es investigado, amenazado y muy probablemente destituido.Universidad Nacional - Unal Foto:Archivo particular¿Y su caso a qué instancias ha llegado?Hay entidades que ya conocen de este caso en el que estoy involucrada. La Corte Constitucional y la Procuraduría, que esperamos que esté al tanto con poder preferente para tener un juicio justo.¿Quién cree que esté detrás de su caso?Hay quienes son directivos de estas entidades, y que van a estar en la época en que mis colegas van a dirigir la universidad. Claramente allí hay un acuerdo para una persecución. Yo soy una persona que respeta mucho los nombres de estos casos delicados. La Corte Constitucional ordenó que los nombres de los involucrados no se revelen.¿Qué consecuencias le ha traído la persecución que denuncia?Consecuencias muy grandes porque no puedo ir a la universidad, es muy doloroso tener que decirles a los estudiantes que no puedo dictar clases presencialmente porque estoy amenazada.Redacción JusticiaJusticia@eltiempo.comMás noticias de Justicia: Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











