11/06/2026 a las 02:29h.

Hay comparecencias parlamentarias que valen más por lo que revelan involuntariamente que por lo que pretenden explicar. La de Belén Gualda esta semana pertenece a esa categoría. La presidenta de la SEPI acudió al Congreso para defender la actuación del organismo en varios asuntos sensibles ... y terminó dejando una afirmación difícil de olvidar. Según explicó, la sociedad estatal tardó casi un año en constatar la magnitud del conflicto de interés que suponía que el presidente de Indra (Escribano) impulsara la compra de una compañía de su familia. La afirmación sorprendería en cualquier empresa, pero resulta alarmante en el principal 'holding' del Estado. Como excusa, Gualda dijo que «la SEPI no tuvo la oportunidad de pronunciarse en un órgano societario hasta diciembre de 2025». La paradoja apareció de inmediato. La misma organización que necesitó meses para advertir un conflicto de interés que todos veíamos reclamó un informe «inmediato» a Indra tras conocerse el fin del programa FCAS, el gran proyecto europeo para desarrollar el caza de sexta generación. Para unas cuestiones, urgencia. Para otras, paciencia geológica.

Prisa

Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)