La ciudad en cuyos astilleros se fabricó el Titanic tiene experiencia de muchos años para saber que la violencia callejera, como un crucero, no se detiene de golpe. Belfast ha sufrido una segunda noche de enfrentamientos ente grupos de hombres enmascarados y policías antidisturbios, con contenedores incendiados en medio de las calles, piedras y objetos arrojados a los agentes y cañones de agua para intentar contener a los manifestantes.Pero la dimensión no ha sido la misma de la noche anterior, cuando se desató en algunas zonas de la ciudad un auténtico pogromo, en el que los vándalos incendiaron viviendas donde habitaban inmigrantes, que tuvieron que ser desalojados o huir por su propio pie a toda velocidad. El menor de ellos, un bebé de dos meses. La chispa prendió tras la agresión con arma blanca en la noche del lunes de un hombre de 30 años y origen sudanés contra un vecino del norte de Belfast.Este miércoles, la mayoría de los enfrentamientos se han concentrado en localidad de Newtownabbey, al norte de Belfast y parte ya del condado de Antrim. Entre 200 y 300 personas han intentado acceder a un hotel, el Chimney Corner, en el que sospechaban, porque así había corrido por las redes sociales, que podían alojarse inmigrantes o solicitantes de asilo.Agentes del Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI, en sus siglas en inglés) han frenado durante varias horas el avance de los manifestantes, en una batalla campal a lo largo de una avenida cercana a la rotonda de Sandyknowes, al noroeste de Belfast. Los encapuchados prendían fuego en la acera a ruedas de vehículos y contenedores. Los policías, parapetados detrás de una batería compacta de furgones blindados, arrojaban agua a los manifestantes con los cañones, e intentaban avanzar para dispersarlos.Al menos un camión y un coche han sido incendiados durante los enfrentamientos.Los días son largos en Irlanda del Norte a esta altura del año. A las nueve de la noche (22.00, en horario peninsular español), la batalla de Newtownabbey era intensa. Los manifestantes, armados con martillos, destrozaban los muros y rampas de entrada de las viviendas de las calles para obtener adoquines y utilizarlos como munición contra las fuerzas del orden.La violencia ha tenido estallidos esporádicos en otras zonas. En el norte de la ciudad, en la zona del parque de York, una vivienda ha sido atacada. En Londonderry se registraban también enfrentamientos con la policía, y los antidisturbios se han desplegado también en Portadown y en Coleraine.Llamadas al orden“Lo ocurrido la pasada noche [por el martes] es una autolesión contra nuestra propia comunidad, y debe parar ya”, reclamaba a primera hora del miércoles el comisario jefe del PSNI, Jon Boutcher, que advertía del incremento previsto en agentes de policía, cerca de doscientos más, para que no se repitiera el vandalismo callejero.“Exijo a todos los que han participado o piensan participar en estos desórdenes que se paren a pensar y se pregunten si desean ser relacionados con toda esta carga de odio”, advertía Boutcher. “¿Merece la pena acabar siendo procesados y arrojar por la ventana vuestro futuro, o el de vuestros hijos?”, se preguntaba retóricamente.Pero si algo ha servido para reducir el nivel de violencia, más que las llamadas a la calma o al orden de los políticos y las autoridades, ha sido la intervención de la familia de Stephen Ogilvie, la víctima del terrible acuchillamiento e intento de decapitación ocurrido el lunes, que hizo saltar la chispa entre grupos extremistas.“Queremos dejar muy claro que los disturbios nocturnos no son bienvenidos y que la protesta pacífica es la única vía. Contamos con muchos inmigrantes que realizan una valiosa contribución a nuestro país, incluso en nuestro sistema de salud y en el sector de la hostelería, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente ni para avivar la hostilidad”, decía la familia en un comunicado que hizo público a través del diputado unionista del DUP, Phillip Brett.Ha habido este miércoles protestas pacíficas en Belfast. Cerca de 150 personas se han concentrado frente al palacio de Stormont, el edificio que acoge a la Asamblea Autónoma de Irlanda del Norte, para protestar por lo que consideran un control ineficaz de la inmigración irregular. Y otra manifestación convoca a través de Facebook con el mismo objetivo, ante el Ayuntamiento de Belfast, resultaba un fiasco. Apenas tres personas se presentaban en la plaza central de la ciudad.La mayoría de los habitantes de Belfast deplora, teme y padece estos estallidos de violencia. El centro de la ciudad presentaba este miércoles un aspecto desolador, con calles vacías, comercios cerrados a cal y canto y persiana echadas en la mayor parte de restaurantes y bares. Solo el sonido de algún helicóptero sobrevolando a baja altura la zona alteraba el silencio.A lo largo del día había circulado por las redes sociales una lista de posibles objetivos para ser atacados, tanto edificios como personas -una hit-list, como la han definido las autoridades- que el PSNI ha calificado de “totalmente inaceptable”. Las autoridades han advertido de que cualquiera que difundiera ese listado incurriría en un delito.Los adoquines, e incluso los cócteles molotov que arrojaban los manifestantes a la policía en Newtownabbey, cuando la noche comenzaba a imponerse, dejaban claro que los llamamientos a la calma y las advertencias policiales tenían un efecto limitado. Incluso las de la familia de la víctima del acuchillamiento, que al final del día emitía un segundo comunicado para desmentir los bulos que corrían de nuevo por las redes sociales y aseguraban que Ogilvie permanecía hospitalizado en situación estable, y de nuevo expresaba su “asco” por la violencia desatada en las calles de Belfast.
Belfast sufre una segunda noche de violencia contra los inmigrantes pero con focos más reducidos
La policía usa cañones de agua para controlar a los manifestantes










