La inocencia de un niño de seis años llevó al papa León XIV a reflexionar sobre una realidad que afecta a millones de personas mayores en todo el mundo: la soledad.
Durante una visita a una parroquia de Barcelona, el pontífice respondió a varias preguntas de Renzo, <b>un pequeño que no dudó en plantearle una inquietud tan sencilla como profunda: </b>“¿Por qué hay tantos abuelos solos, si son tan importantes?”.La escena tuvo lugar durante el recorrido que realizó el Papa para conocer las realidades sociales de la diócesis.
Allí se encontró con Renzo, quien, con la naturalidad propia de la infancia, le formuló varias preguntas sobre el fútbol, su vocación y el papel de los adultos mayores en la sociedad.Ante la consulta sobre los abuelos, León XIV aprovechó para hacer un llamado a la cercanía y al cuidado de las personas mayores.<b>“Cuidar y acompañar a nuestros abuelos en su vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros”,</b> respondió el pontífice.El Papa advirtió sobre el riesgo de normalizar el aislamiento de los adultos mayores y destacó la importancia de mantener una actitud de solidaridad hacia ellos.“No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores.










