Si hace algunos años un productor audiovisual hubiera visitado a un directivo de una cadena de televisión ofreciéndole una serie basada en unos hechos similares a un muy conocido accidente mortal acaecido durante una excursión a la montaña sagrada de los catalanes, probablemente la reunión se hubiera dado súbitamente por finalizada aduciendo cualquier pretexto. O bien, directamente, el proyecto seria descalificado por lunático. Se adjudica a Mark Twain o a Óscar Wilde –probablemente ninguno de los dos como suele suceder en este tipo de atribuciones– la autoría intelectual de una reflexión: la realidad supera a la ficción. Esto era así porque entonces se consideraba que las rocambolescas ocurrencias de los guionistas no serian aceptadas por los espectadores. Paradójicamente, si que asumirían que un suceso, por terrible que fuera, se les contara pero nunca surgido de la imaginación de un creador y si de la vida misma.Carles Porta ha convertido 'Crims' en un producto de éxito Mané EspinosaQue el true crime , es decir el crimen auténtico, los hechos reales, se haya convertido en uno de los géneros estrella de cadenas y plataformas televisivas ha llevado a la necesidad de suministrar grandes volúmenes de contenidos. La crónica negra más actual o reviviendo hechos trágicos del pasado triunfa entre el público. La clave es constatar que hasta el más común e insospechado de los mortales puede llegar a una situación tan extrema que le convierta en un asesino. El lado más oculto y espeluznante de la vida. Pero, como dice Carles Porta, hay que poner luz a la oscuridad. Un periodista con mucho oficio a sus espaldas que ha encontrado un lenguaje audiovisual distinto, abordando los casos con vocación artesana y autenticidad, respaldado por audiencias mayoritarias, en ocasiones casi futbolísticas . Su inicial Crims radiofónico evolucionó posteriormente hacia la televisión, también en toda España con Crímenes .La crónica negra más actual o reviviendo hechos trágicos del pasado triunfa entre el públicoEn fecha lejana, siendo un aprendiz de periodista en la prensa local de Girona, se me encargó la sustitución del titular de la sección de sucesos durante sus vacaciones. En aquel entonces el acceso de la prensa a los informes y expedientes policiales era prácticamente ilimitado, hoy no resistiría el filtro de la protección de datos.Lee tambiénSeguí las pautas de la época para la crónica, con profusión de detalles por escabrosos que fueran incluyendo cierta dosis de opinión. Entregado a la causa leía a veces el semanario especializado El Caso . Años después conocería en Asturias a su fundador, el periodista Eugenio Suárez. Contaba que un asesinato con mucha historia detrás garantizaba un aumento de ventas y de ingresos publicitarios. Los cuatro asesinatos del Jarabo, un vividor del Madrid de los años cincuenta, fueron los mejores. Tanto que la dirección del semanario envió a la prisión al reo, el día anterior a su ejecución, una caja de puros y una botella de whisky para aligerar la espera y como agradecimiento. No había para menos.