Por Juan David Mosos |

Redacción Deportes (EFE).- Una anotación puede desatar la alegría, pero la fiesta puede tornarse amarga cuando las redes reciben el golpe de un autogol, un drama mayor si el escenario es la Copa Mundial, donde solo se ha registrado en toda la historia un tanto en propia puerta en el partido inaugural del torneo, con el brasileño Marcelo como involuntario protagonista.

Aquella desgracia cobró vida en el minuto 11 del partido de apertura de Brasil 2014. Tras un centro raso del croata Nikica Jelavic, el lateral izquierdo desvió el balón hacia su propia meta enmudeciendo al Arena de São Paulo y firmando el bautismo de fuego más cruel para un anfitrión.

A pesar del impacto psicológico de inaugurar su propio certamen con un autogol, la Canarinha hizo gala de su jerarquía para revertir el resultado en un duelo en el que fueron definitivas la estelar actuación de Neymar, autor de un doblete, y una diana de Oscar que selló el 3-1.

El croata Danijel Pranjic (d) celebra el autogol que ha marcado el defensa brasileño Marcelo Vieira (2d), durante el partido inaugural del Mundial de Fútbol de Brasil 2014. EFE/Mauricio Dueñas