Hay selecciones que cargan una maldición. México carga una deuda. Este jueves, cuando el Tricolor salte a la cancha para inaugurar la Copa del Mundo 2026, no sólo abrirá el torneo más grande de la historia. También volverá a enfrentarse a una estadística que ha acompañado a la Selección durante casi un siglo: México nunca ha ganado un partido inaugural de un Mundial.La historia comenzó en 1930, en Uruguay, cuando México disputó el primer encuentro oficial en la historia de las Copas del Mundo. Aquella tarde en Montevideo, Francia ganó 4-1 y dejó escrito el primer capítulo de una larga relación entre el Tricolor y los estrenos mundialistas.Desde entonces, México ha participado en siete partidos inaugurales. El saldo es de cinco derrotas y dos empates.Ninguna victoria.La paradoja resulta inevitable. Ninguna selección ha inaugurado más Copas del Mundo que México. Este jueves llegará a ocho partidos inaugurales, una marca histórica. Sin embargo, nunca ha conseguido celebrar un triunfo en el primer silbatazo de un Mundial.Por eso, en la víspera del encuentro, Javier Aguirre habló menos de tácticas y más de emociones. “Para decirles otro motivo más por el cual hay que salir a ganar”, sentencia el Vasco, quien recordó lo que sintió hace 40 años, cuando era jugador de la Selección que abrió el Mundial de 1986 en el Estadio Azteca."Recuerdo mucho la seguridad con la que salimos a la cancha. La confianza que teníamos antes de entrar a nuestra casa", aseveró a unas horas de jugar nuevamente un partido inaugural, ahora como director técnico."Siempre he intentado ayudar a los jóvenes con su futuro, con sus estudios, con su economía", compartió sobre lo que ha hecho durante su carrera de 30 años como estratega.Aguirre sabe que la carga histórica existe, pero insiste en que no debe convertirse en una losa para sus futbolistas. Durante meses les ha repetido que están preparados para cualquier escenario y que el ruido exterior no puede determinar lo que ocurra durante los 90 minutos. "Mañana puede ser un día histórico para muchos de nosotros", afirmó.El Vasco llega a esta cita desde una perspectiva distinta a la de sus anteriores Mundiales. Tiene más experiencia, más kilómetros y, según reconoce, una serenidad que antes no poseía. "Tengo más tranquilidad emocional. No me peleo con las cosas que no puedo controlar", explicó Aguirre, quien explicó cómo los jugadores ya utilizan la palabra "familia" de forma natural. "Ya interiorizaron la palabra familia", admite tras un trabajo de 20 meses al frente del Tri.Esa calma también se refleja en la confianza que transmite a su grupo. Aguirre aseguró que México tiene "todo el escenario" para realizar un buen partido: una preparación completa, jugadores recuperados físicamente y una conexión creciente con la afición."Estamos preparadísimos para cualquier escenario", repitió varias veces durante la conferencia. "Hemos elegido jugadores que están preparados para todo lo que venga".El contexto tampoco podría ser más simbólico. El partido se jugará en el mismo país que organizó los Mundiales de 1970 y 1986, frente a una afición que espera volver a sentirse protagonista en el escenario más grande del futbol.Y añadió una reflexión que parece definir esta etapa de su vida. "No me peleo con las cosas que no puedo controlar". Quizá por eso su discurso está menos enfocado en la ansiedad del resultado y más en el privilegio del momento. "Me siento privilegiado... No me queda más que agradecer todos los días".Aguirre es el único mexicano que ha vivido una Copa del Mundo en casa como jugador y ahora como entrenador. Es una posición única dentro de la historia del futbol nacional.Hace 56 años, México abrió su propio Mundial con un empate sin goles ante la Unión Soviética. Hace 16 años, en Johannesburgo, dejó escapar la victoria ante Sudáfrica tras adelantarse en el marcador. Ahora tiene una nueva oportunidad.Las estadísticas cuentan el pasado. Los Mundiales, en cambio, suelen recordar a quienes encuentran la manera de romperlo.México llega al octavo partido inaugural de su historia con una misión sencilla de describir y difícil de conseguir: ganar por primera vez donde siempre ha empezado perdiendo.
La historia pendiente del debut, México contra su propia historia
Hay selecciones que cargan una maldición. México carga una deuda. Este jueves, cuando el Tricolor salte a la cancha para inaugurar la Copa del Mundo 2026, no só












