La Selección Mexicana llega a su tercer partido en la fase de grupos del Mundial 2026 con el escenario soñado antes de que rodara el balón: Puntera del Grupo A, clasificada a los dieciseisavos de final y con el respaldo incondicional de un estadio convertido en fortaleza. Sin embargo, creer que el trabajo está terminado sería una gran equivocación, porque apenas comienza la verdadera Copa del Mundo.Mientras México ha mostrado una versión sólida y eficaz durante sus dos primeros compromisos, los checos no han conseguido responder a las expectativas.El balance invita a pensar en una tercera victoria mexicana, pero la historia mundialista está llena de selecciones que pecaron de exceso de confianza y terminaron pagando un precio muy alto.La posible decisión de Javier Aguirre sobre realizar modificaciones en la alineación resulta lógica para administrar cargas físicas, pensando en la siguiente fase. Hay futbolistas que han disputado los dos encuentros anteriores a máxima intensidad y necesitan descanso.Es fundamental que los cambios no alteren la esencia competitiva del equipo, pues México no puede darse el lujo de enviar un mensaje de relajación, justo cuando el torneo entra en su etapa más exigente.La afición ya hizo su parte: Una vez más, el Azteca empujará desde las tribunas, como pocas sedes pueden hacerlo en el futbol mundial. Los jugadores deben responder con la misma intensidad y no caer en la tentación de administrar esfuerzos antes de tiempo.México tiene la oportunidad de cerrar la primera fase con paso perfecto, fortalecer la confianza colectiva y aumentar la ilusión de millones de aficionados. Llega una prueba de madurez, porque los equipos que aspiran a hacer historia no eligen cuándo competir, compiten siempre.Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Cuando la historia llama, México no puede darse el lujo de fallar, escribe Gerardo Melín
El balance invita a pensar en una tercera victoria mexicana, pero la historia está llena de selecciones que pecaron de exceso de confianza








