La memoria de las ciudades la sostienen los cronistas, que cuentan sus desmanes, anécdotas y logros, y estos días se repasa aquella visita del papa Benedicto XVI a València, de la que a punto están de cumplirse 20 años. La capital del Túria se llenó de mochilas amarillas de los peregrinos que vinieron al V Encuentro Mundial de las Familias, había baños portátiles por doquier y en la Ciudad de las Artes y las Ciencias se celebró un encuentro retransmitido por televisión y presentado por Maribel Vilaplana.Mucho ha cambiado la ciudad, y otro tanto nuestra historia. Ahora la comunidad latina, creciente en nuestro territorio, sería buena parte del público en el foro donde el Papa fue protagonista, la Ciudad de las Artes tendría que controlar con sonómetros la música de los altavoces tras la demanda vecinal; y los baños portátiles, tal vez, se hubieran quedado ya desde Fallas en nuestras calles, porque ahora viene casi tanta gente a visitarnos como aquella marabunta que acudió a la ciudad en 2006. Canal 9, donde Vilaplana era una de sus principales comunicadoras, ya no existe porque lo cerraron quienes gobernaban entonces y donde trabajaban algunos de quienes se lucraron con la visita papal amañando la adjudicación del contrato de suministro de pantallas o megafonía. No somos aquella València.Visita del Papa Benedicto XVI a Valencia en 2006, junto a la exalcaldesa Rita Barberá y el expresident Francisco Camps TercerosPero sigue habiendo heridas. Aquel 8 de julio, cuando el Santo Padre aterrizó en Manises, hacía cinco días que un tren había dejado 43 muertos en la estación de Jesús, en un barrio del sur, de gente trabajadora que coge esa línea para ir a las comarcas donde, 18 años después, la dana se lo acabó llevando todo. Benedicto XVI visitó la estación donde todos tenemos grabado como salían los bomberos y los sanitarios el 3 de julio. Los familiares de aquellos muertos tardaron años en encontrar consuelo y, lo peor, en obtener justicia.Ayer, el Ayuntamiento de València anunció que ha adjudicado el contrato para la rehabilitación del monumento a las víctimas del accidente que se erige frente a la estación de Sorolla, que se inauguró cuatro años después. Fue financiado con micro mecenazgo y la suscripción popular impulsada por la asociación de víctimas, que llevaba tiempo pidiendo su reparación.No queda nada de aquella València gobernada por Rita Barberá con Francisco Camps presidiendo el Consell que dio la bienvenida al Papa, quien llegó a hablar en valenciano en la Basílica, aunque mucho menos de lo que esperan hoy en Barcelona entone León XIV en la lengua propia. Somos también la ciudad que criticó que, entre tanto fasto, se ocultara el drama de aquellos días. Hoy las crónicas dibujan otra ciudad, más turística, tanto que hasta el Santo Cáliz que usó su Santidad tiene ruta propia. 20 años no son nada, y lo son todo, para entender que en el fondo tanto, tanto, no hemos cambiado.Redactora en la Comunidad Valenciana. Escribe de actualidad empresarial y sociedad. Ha trabajado en VIA Empresa y Canal 9, y fue becaria en Las Provincias. Es licenciada en Periodismo y Comunicación y tiene un Máster en Periodismo Digital