Raquel de Blas |
Madrid (EFE).- La agenda del papa en España no solo traza un itinerario geográfico, sino también un mapa cargado de significado. Desde el Congreso de los Diputados hasta la Sagrada Familia, pasando por la prisión de Brians 1 o el muelle de Arguineguín, son algunos de los escenarios elegidos que comunican tanto como los discursos de León XIV.
Cada parada es una escena, y juntas componen un relato cuidadosamente construido que habla de justicia, esperanza y del lugar que la Iglesia quiere ocupar hoy.
De los márgenes al corazón de Madrid
El papa no comienza su visita en el Congreso ni en las grandes plazas madrileñas, empieza por «los últimos», en un centro para personas sin hogar en un barrio popular, para visibilizar una realidad habitualmente invisible en la que concentran situaciones de exclusión, soledad y precariedad. La visita al CEDIA en Carabanchel marca con fuerza el punto de partida de este viaje.











