La elección de España, frontera sur de Europa, para la primera visita del Papa León XIV al viejo continente es un mensaje cargado de simbolismo y humanidad.Podría haber optado por cualquier otro país pero ha elegido el nuestro con una agenda cargada de imágenes que representan los retos de la Iglesia moderna.Su encuentro en un barrio humilde de Madrid con personas en situación de vulnerabilidad nos evoca el legado del Papa Francisco, al que sigue honrando con sello y estilo propio.Gaudí representa la belleza, la paciencia y la trascendencia de las cosas hechas desde la profundidad, todo lo contrario a la inmediatez que parece adueñarse de esta época. Ahí encontramos su visita a Barcelona para inaugurar la Torre de Jesucristo en la Basílica de la Sagrada Familia. Un siglo para contemplarla en todo su esplendor contrata con lo efímero de un like.Frente a quienes se dan golpes de pecho en tribunas y misas de domingo en una religiosidad individualista y nada solidaria con aquellos que se juegan la vida en el mar de la muerte, el buen pescador nos pondrá ante nuestro propio espejo en la isla de El Hierro. Situará el foco en esos niños sin familia, sin derechos, sin documentación y con mucho miedo, a los que algunos desalmados piden deportar porque el destino quiso que su cuna no estuviese en una tierra de oportunidades. El racismo y la xenofobia envueltos en la bandera de la prioridad nacional chocarán con el mensaje del Papa León XIV.Desde la profunda defensa de la aconfesionalidad del Estado en la que creo, como católica en mi esfera privada tengo que reconocer que la valentía de León XIV me representa y me reconcilia con desavenencias que mantengo en posiciones más inmovilistas. Y debe ponerse en valor el paso que va a dar el Pontífice al reunirse con las víctimas de los abusos dentro de la Iglesia que durante demasiado tiempo fueron silenciados y ocultados. Solo este gesto hubiese sido impensable hace unos años.Nadie puede negar que es consciente de los retos a los que se enfrenta su pontificado, y todos los gobiernos, los flujos migratorios, la polarización y la ética en la inteligencia artificial . No es casual que en su primera encíclica Magnifica Humanitas advierta de los riesgos de sustituir la conciencia humana por la tecnología. La dignidad humana debe preservarse en un contexto internacional cada vez más complicado.Todo en torno a la elección de España por parte de León XIV es una declaración de intenciones.Con esta visita manda un mensaje nítido al otro lado del Atlántico, donde los fuertes lazos históricos que siempre ha mantenido nuestro país, será entendido a la perfección. Pero ante todo expresa una posición firme ante el conjunto de Europa que no puede encerrarse en sí misma obviando la responsabilidad social y humana que debe jugar en el mundo. Ahora resulta más necesario que nunca no olvidar que "amarás a tu prójimo como a ti mismo", tenga la raza que tenga, la creencia que profese, haya nacido aquí o haya llegado en una patera. El mensaje no ha cambiado y de poco servirá acudir a los fastos si la palabra del Papa no quiere ser escuchada.
El Papa León XIV llega a Madrid: España es el mensaje
La elección de España, frontera sur de Europa, para la primera visita del Pontífice al viejo continente es un mensaje cargado de simbolismo y humanidad.













