La búsqueda de nuevas formas de habitar la vejez empieza a abrirse camino en Argentina. Aunque todavía son pocos, los proyectos de cohousing para adultos mayores muestran altos niveles de ocupación y despiertan interés entre quienes buscan combinar independencia, vida comunitaria y espacios adaptados para el paso de los años.Se trata de un modelo habitacional que ya está consolidado en varios países europeos y que poco a poco comienza a ganar terreno en el mercado local. El aumento de la esperanza de vida, que en Argentina ronda los 78 años según datos del Banco Mundial, junto con los cambios en las dinámicas familiares y el crecimiento de los hogares unipersonales, impulsan la búsqueda de alternativas habitacionales distintas a las tradicionales. El deseo de “no ser una carga” genera que muchas personas piensen cómo quieren pasar la última etapa de sus vidas.El cohousing es un modelo residencial en el que un grupo de personas decide vivir en comunidad, combinando espacios privados con áreas compartidas diseñadas para fomentar la interacción social."Cada persona o pareja tiene su casa y conserva su privacidad, mientras que hay otros espacios organizados comunitariamente, con actividades de todo tipo", explica Mariela Leiva, trabajadora social y especialista en gerontología.A diferencia de una residencia geriátrica, los habitantes mantienen una vida completamente independiente. No se trata de instituciones de cuidado permanente, sino de comunidades pensadas para personas mayores activas que buscan compartir actividades, generar vínculos y sostener su autonomía durante más tiempo.Aunque todavía no existe un registro oficial de cohousing en Argentina y la oferta sigue siendo reducida, en los últimos años comenzaron a desarrollarse proyectos con distintas características, ubicaciones y modelos de gestión.Como regla general, se puede decir que los residentes deben ser mayores de 60 años y clínicamente autosuficientes."Hay personas mayores que viven muy bien la soledad. Sin embargo, cada vez se habla más de la soledad no deseada. Frente a eso, el cohousing aparece como una alternativa que permite construir comunidad con un otro con necesidades similares a las de uno, sosteniendo la autonomía en la vejez. Las personas en el cohousing pueden ser receptoras de cuidado y proveedoras de cuidado. La socialización contribuye con la prevención del deterioro cognitivo", explica Leiva.Aunque el fenómeno todavía es incipiente, los proyectos que ya funcionan muestran una demanda sostenida. Algunos tienen ocupación completa y otros comercializaron gran parte de sus unidades incluso antes de finalizar las obras.Algunas opciones de Cohousing en ArgentinaVidalinda, un edificio entero en Capital FederalUbicado en el barrio porteño de Belgrano, Vidalinda es uno de los ejemplos más consolidados de vivienda colaborativa para adultos mayores del país. La Asociación Mutual Israelita Vidalinda nació hace 54 años. En ese momento, un grupo de inversores compró el terreno, edificó y constituyó el estatuto y reglamento del lugar."Cada uno vive en un departamento independiente, como en cualquier otro edificio. La particularidad es que en planta baja hay un salón común donde sucede la vida de Vida Linda, hay un comedor y actividades que hacen que las personas puedan tener una vida activa", explica la coordinadora, Vera Feldmann.La propuesta se basa en que cada uno participe y proponga actividades. "Si alguien fue bibliotecario, puede trabajar en la biblioteca. Pueden dar cursos, y algunos hasta trabajan afuera", agrega Feldmann.La mutual es la dueña del edificio. Quienes viven allí compran una tenencia que rige por el tiempo que residan en el edificio. Cuando la persona deja el lugar, se devuelve el canon a la persona o sus herederos.Todos los departamentos se adquieren pagando una membresía de un valor similar al de un departamento de igual tamaño en la zona. Además, las expensas rondan los $350.000.La institución tiene clases de coro, yoga, teatro, talleres y diversas actividades. "Cada uno participa en las actividades que quiere. Poder compartir con otro que está atravesando una situación similar es lo más lindo de la vida en comunidad", agrega Feldmann.Al comienzo, el proyecto estaba orientado a la comunidad alemana y luego se abrió al público general. Hay 92 unidades distribuidas en 15 pisos, con habitantes de hasta 102 años. Hoy el complejo tiene ocupación plena.Punta Canas, chalets en las afueras de EsquelA unos dos kilómetros del centro de Esquel, Punta Canas reúne 14 viviendas de 60 metros cuadrados distribuidas en un predio de 5.000 metros cuadrados. El proyecto nació en 2015 por iniciativa de una de sus fundadoras, Clara Estela Villar, junto con un grupo de amigas que buscaban una alternativa comunitaria para transitar la vejez.Las casas se ubican en forma circular, con el frente de cada una mirando al centro del terreno, donde hay un jardín común.El predio está diseñado para que puedan entrar ambulancias y camillas, los baños están adaptados para que pueda entrar una silla de ruedas y “no hay ni un escalón en todo el predio”, agrega Leiva, que está realizando su tesis de maestría sobre este cohousing específico.Algo curioso de Punta Canas es que casi ningún integrante es de Esquel. Algunos son de Buenos Aires, La Plata y Mendoza. Sin embargo, la mayoría ya vivía en Esquel o en la zona por temas laborales y decidieron quedarse.Algunas casas tienen un hall frío, un doble ingreso para menguar la entrada de frío en zonas de bajas temperaturas. También hay calefacción geotermal, un gasto importante que se paga comunitariamente. El lugar tiene un SUM con biblioteca, mesa de pool y ping pong, asador, parrilla y cocina. El espacio se usa para diferentes eventos, reuniones de amigos, familiares y para todos los residentes del cohousing.“Ellos van armando las clases y actividades en base a sus deseos. Las actividades son abiertas para la comunidad, no son exclusivas para Punta Canas, siempre que sean mayores de 60”, detalla Leiva.Las casas en Punta Canas cuestan desde US$100.000. El alquiler es de alrededor de $700.000 y las expensas son de $250.000 mensuales, en promedio.Pueblo Chico, un nuevo proyecto en San Antonio de ArecoA solo 15 cuadras del centro del pueblo, este cohousing se emplaza sobre un lote de media hectárea. Según el cronograma de obra, Pueblo Chico estaría listo para habitar en abril de 2027 y gran parte de sus unidades ya se encuentran comprometidas. Serán 18 casas de 70 metros cuadrados, distribuidas en forma de herradura dentro del predio, con un salón de usos múltiples como espacio central de encuentro y actividades.Pablo Díaz Delfino, ingeniero y socio de la desarrolladora Pampa, constructora de Pueblo Chico, explica que el proyecto comenzó por una necesidad concreta. “Estábamos terminando un proyecto al lado y teníamos este terreno disponible. Vino una señora conocida y nos contó que quería algo para ir de grande con amigas. Ahí empezamos a investigar. Al mismo tiempo, nosotros comenzamos a tener necesidades con nuestras familias, y así surgió todo”.Un aspecto central del cohousing es que el lugar pueda adaptarse a las necesidades de los adultos mayores a medida que transcurren los años.“El lugar tiene que estar adaptado, sin escalones, se pusieron estantes bajos por si el día de mañana la persona está en sillas de ruedas, hay que pensar todas esas cosas. Se recomienda que haya más de 15 casas y menos de 30 para favorecer la vida social y el encuentro”, explica Díaz Delfino.Como ocurre en Punta Canas, muchos de los futuros residentes no son oriundos de la localidad. En este caso, varios eligieron Areco porque tienen allí a sus hijos o familiares cercanos.Pueblo Chico está constituido como un fideicomiso. Las casas tienen un valor de alrededor de US$ 159.000 y sus desarrolladores esperan que las expensas sean reducidas e incluyan el mantenimiento del parque y personal disponible las 24 horas para asistir ante cualquier necesidad.Con una población cada vez más longeva y nuevas formas de organización familiar, el cohousing comienza a consolidarse como una alternativa habitacional para quienes buscan llegar a la vejez con independencia, vida social activa y una red de apoyo construida entre pares. Aunque todavía se trata de un segmento pequeño dentro del mercado inmobiliario argentino, la alta ocupación de los proyectos existentes muestra que existe una demanda creciente por este tipo de propuestas.SN